SARKOZY, un encantador de serpientes y un peligro para el futuro.

por | 22 agosto 2007

Siendo Ministro del Interior, en octubre del 2005 provocó la explosión de los barrios pobres de Francia; todo empezó con la muerte de Ziad Benna y Bouna Traoré, de 15 y 17 años respectivamente, que tuvo lugar el 27 de Octubre de 2005, al haberse electrocutado con un transformador eléctrico donde se habían refugiado huyendo de un control policial; Sarkozy les acusó falsamente de ser los autores de un robo con estragos, y los jóvenes de los suburbios franceses, en su mayoría habitados por inmigrantes y abandonados a su suerte, decidieron dejarse oír para denunciar la marginación que estaban sufriendo ante el desempleo y los brotes racistas. Todos recordamos los incendios masivos de coches en noviembre de 2005 y la consiguiente represión policial. Sarkozy, con sus falsas acusaciones, encendió la mecha y posteriormente ocupó el papel de represor.
Por entonces los socialistas, víctimas de sus disputas internas, fueron incapaces de denunciar los abusos cometidos por el Ministro del Interior, responsable político de lo sucedido; e incapaces de denunciar los brotes de racismo provocados por un racista y defender los derechos de quienes sufren la marginación. Sarkozy inteligentemente jugó su baza, y se convirtió en el representante del «orden» en Francia; y vendió muy bien su imagen hasta convertirse en Presidente de la República francesa, transmitiendo el mensaje de que sería un presidente para todos.
Pocos meses han pasado desde su toma de posesión, y ahora paulatinamente se quita la careta, y aparece el verdadero Sarkozy, un conservador con tintes xenofobos, que defenderá los intereses de la clase media-alta a costa de marginar a los marginados; le gusta vivir bien y ha permitido que empresarios franceses le paguen sus vacaciones. Ya ha cortejado a Bush, con quién parece no tener excesivas discrepancias; pretende convertirse en el eje y principal protagonista de la Unión Europea; y no tiene inconveniente en intercambiar con Gadafi presos por armas, con la colaboración de su esposa, que se ha encargado de las negociaciones.
Ahora pretende expulsar al año a 25.000 inmigrantes; y ha empezado su labor en el mes de Agosto, coincidiendo con la época de las vacaciones. Su primera víctima ya se encuentra ingresada en un Hospital; se llama Ivan Dembski, es ruso y tiene 12 años, y está en coma después de caer desde un cuarto piso en Amiens cuando intentó escapar de la policía que fue a buscar a su familia como consecuencia de su situación irregular. El pasado 10 de Agosto tuvo lugar una manifestación en Amiens, encabezada por los padres de Ivan, en protesta por lo sucedido


«No puede tratarse a las personas como si fuesen ratas«, ha afirmado un representante de la Liga de los Derechos Humanos de Amiens. En lo que va de año Francia lleva expulsados 1000 inmigrantes más que en 2006 (y no incluye a las ciudadanos rumanos, que ahora pertenecen a la UE, y que en 2006 protagonizaron el 30% de las expulsiones).
Sarkozy está capacitado para aniquilar durante su mandato los tres símbolos de la República francesa: «Libertad, Igualdad, Fraternidad». A los inmigrantes no se les trata con el respeto que se merecen todos los seres humanos, son simplemente mano de obra barata. Y una crísis económica futura puede agudizar el racismo y la xenofobia en nuestro país vecino.
Sarkozy es un peligro, y lo será más a medida que lo vayamos conociendo. Se espera un otoño caliente en Francia; es una premonición.

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