Eso nos pasa por aceptar una monarquía

por | 30 octubre 2008

¿Es un saludo de despedida?

Resulta esperpéntico que en el año 2008, en un país democrático como el nuestro, ostente la Jefatura del Estado un monarca por razones puramente consanguíneas; y poco comprensible que todos los españoles, con nuestros impuestos, tengamos que atender las necesidades de toda la familia «real», cada vez más numerosa, y en especial los gastos por sus prolongadas vacaciones durante las cuatro estaciones del año. Pero parece ser que la mayoría de los ciudadanos están encantados con los Reyes, y asumen como una carga llevadera soportar la monarquía.

La familia real no sufre la crisis económica y desconoce lo que es apretarse el cinturon,   gozando de un buen nivel de vida, con importantes privilegios que les convierten en seres especiales que están por encima del bien y del mal; pero a cambio se les pide que sean los reyes de todos los españoles, y que permanezcan neutrales  ante cualquier pronunciamiento político.

Pero cuando cualquier de sus miembros, y en este caso la Reina Doña Sofía,  que forma parte de los cientos de miles de inmigrantes que residen en nuestro país, olvida su rango y opina sobre política, y se atreve a discrepar con el contenido de leyes en vigor, adquiere de inmediato el derecho a ser una ciudadana más y debería de ser despojada de inmediato de sus privilegios.

Pilar Urbano filtra  a través del diario EL PAÍS unas declaraciones de Doña Sofia, en las que pretende reflejar su lado humano y opina sobre política, sobre religión, sobre el aborto, y sobre los matrimonios  entre homosexuales; ofendiendo a quienes han optado por contraer matrimonio con una persona de su mismo sexo al amparo de una norma legal; sus declaraciones sobre la homosexualidad la descalifican para continuar siendo la reina de todos los españoles:

«Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual, pero ¿que se sientan orgullosos por ser gays? ¿Que se suban a una carroza y salgan en manifestaciones? Si todos los que no somos gays saliéramos en manifestación… colapsaríamos el tráfico. Si esas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, pueden estar en su derecho, o no, según las leyes de su país: pero que a eso no lo llamen matrimonio, porque no lo es. Hay muchos nombres posibles: contrato social, contrato de unión»

Doña Sofía se ha convertido en una ciudadana más de carne y hueso, y descubre su ideología conservadora; pero a cambio debe de abdicar de su condición de Reina de España; su renuncia  sería el primer paso para la instauración de la III República.  Cada vez tengo más esperanzas de vivir para disfrutar del momento.

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