VIAJANDO POR NAMIBIA – 10/8/2003 – Visitando el Parque Costa Esqueletos (1ª parte)

por | 10 agosto 2007

Hoy tenemos una de las jornadas más intensas, dado que recorreremos más de 500 kilómetros desde Henties Bay hasta nuestro lugar de destino, Bambatsi Holiday Ranch. Después de desayunar en Fishermans Lodge, tomamos hacia el norte la C34, con destino a la puerta Ugab, a través de una pista de sal

Llegamos a la puerta Ugab a las 7 de la mañana y el encargado del acceso, que nos recibe muy sonriente, nos dice que entran a diario entre 20 y 30 vehículos y que hoy, 10 de Agosto de 2003, somos los primeros en acceder a Costa de Esqueletos, y hasta dentro de unas 2 horas no nos cruzaremos con ningún vehículo. Insiste, y este es un consejo que deben tener en cuenta todos cuantos visiten este lugar, que no debemos de salir nunca de la pista principal, por el peligro que entraña hacerlo por pistas secundarias ante el riesgo de perderse. No es casual que la valla de la puerta de entrada esté presidida por una calavera; es un aviso al viajero de que entra en una zona peligrosa y todas las precauciones son pocas. El PN de Costa Esqueletos es uno de los lugares más fascinantes de Namibia y de los más inhóspitos del planeta. Aquí la palabra «nada» cobra vida; y hemos sido testigos de ello.
A unos 15 kilómetros del acceso a Costa de Esqueletos nos encontramos con las ruinas de un barco que, arrastrado por las corrientes de la zona, se hundió en 1.971. Y llama la atención el nivel de contaminación de la espuma que lo rodea, que es muy posible tenga su origen en restos de combustible de barcos que circulan por el lugar, que son arrastrados a la orilla por las mismas corrientes que hicieron naufragar el barco.

La lluvia es tan poco frecuente en este desierto que su influencia es nula, pero la niebla costera se forma casi todas las noches y puede llegar a adentrarse más de cien kilómetros; y es precisamente la condensación de esta niebla la que permite la exixtencia de plantas en la zona.

A unos 40 kilómetros de la entrada nos encontramos con una torre de petróleo derruida y  abandonada.

Sobre la que viven una colonia de cormoranes, que se mantuvieron indiferentes e impasibles al acercarnos, dado que no temen las visitas al desconocer la maldad del ser humano

La chapa erosionada mantiene este llamativo aspecto

Seguimos circulando por vistas flanqueadas por paisajes de extraordinaria belleza

Y por la soledad de zonas desérticas

Y en los desnudos paisajes confirmamos que la nada existe, y nos rodea por todas las partes, transmitiéndonos unas sensación de libertad y de paz inimaginable en cualquier otro lugar del mundo invadido por los seres humanos.

Y cuando pensábamos que estábamos solos, circulando en sentido contrario aparecieron otros dos vehículos


Unos kiloómetros después, cuando ya estábamos acabando de recorrer el P.N. Costa de Esqueletos, nos encontramos con una Welwitschia mirabilis, una especie única que ha atraído la atención de botánicos de todo el mundo, y que sorprende por la capacidad de adaptarse a las inhóspitas condiciones de la vida del desierto

Se estima que la Welwitschia gigante, como la de la foto, puede llegar a vivir 2.000 años

Y cuando nos dirigimos ya hacía el interior los paisajes se vuelven rojizos

Y pocos kilómetros después llegamos a la puerta Springbok, por donde salimos del P.N. Costa Esqueletos.

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