

Hoy nos desplazamos a la costa, en concreto a Swakopmund. Salimos muy temprano del Weltevrede Guest Farm, nuestro lugar de alojamiento, ya que deberemos de recorrer una distancia cercana a los 300 kilómetros, y para llegar a nuestro destino es preciso cruzar la zona montañosa del Namib Naukluft Park por pistas de tierra por la C14. Nuestra primera parada fue en Solitaire, para repostar; y pocos kilómetros después nos encontramos con unos camellos pastando en pleno desierto
Y cuando nos adentramos en la zona montañosa observamos a un solitario Orix

En Namibia se pueden contemplar paisajes espectaculares como este, cuando observamos la llanura que a través del desierto deberemos de cruzar para llegar a la costa
Y no menos espectaculares son los kokerboom o árboles del carcaj que divisamos en las cercanías.
Pronto nos percatamos que estamos cerca de la «civilización»
Y con el tiempo justo para almorzar llegamos a Walvis Bay, en cuya laguna situada frente a la misma ciudad, poco profunda y con una extensión de unas 45.000 hectáreas, habitan más de 100.00 aves, especialmente pelícanos y flamencos.
Almorzamos en un bar cercano a la laguna, y sus dueños no tuvieron inconveniente en posar para nosotros
La arquitectura de Walvis Bay es moderna; pero los rincones situados junto al mar son de una extraordinaria belleza. Aquí cenamos un día durante nuestra estancia en Swakopmund (la distancia entre ambas ciudades es de 34 kilómetros, y con buena carretera asfaltada)
Y durante la cena podíamos observar este paisaje
Cuando se viaja por Namibia uno se imagina que lo está haciendo por otro mundo, distinto a aquél que compartimos a diario. Los paisajes son espectaculares, y todo cuanto ha tocado la mano del hombre se ha transformado respetando su entorno.



















