El Partido Popular de Gijón se desintegra víctima de su propia corrupción mental

por | 21 septiembre 2008

Cuando las «cabezas pensantes» de un partido político pierden el rumbo, y para salvar sus propias vergüenzas y desatinos buscan culpables externos en una huida hacia adelante irracional y precipitada, están caminando sin retorno hacia su propia desintegración, o al menos hacia el desprestigio irreversible de sus actuales dirigentes.

EL PP de Gijón lleva años con enfrentamientos internos de gran calado, sólo amortiguados por la «fidelidad» de sus votantes, que surgieron a raiz de la incorporación a puestos de relevancia de su actual presidenta Pilar Pardo, persona ambiciosa y egocéntrica que sólo cree en sí misma y en quienes se someten a sus directrices; primero fueron las rencillas con Álvarez-Cascos; y en los últimos meses se han agudizado, y de qué manera, con los miembros del grupo opositor de su propio partido, a los que pretende expulsar por discrepar de su forma de hacer política.

Durante el mes de agosto toda España pudo escuchar, en boca de concejales de su confianza, cual era la verdadera catadura moral de su equipo de oposición; todos descubrimos que su objetivo político «no es el bien de Gijón«, y curiosamente nadie puso en duda el contenido de las cintas, limitándose a presentar sin fundamento legal alguno una querella criminal contra quién las difundió, por un delito de «revelación de secreto». No ha pasado un mes y, como no podía ser de otra manera, la querella ya ha sido archivada.

Doña Pilar Pardo guardó un sospechoso silencio desde la difusión de las cintas, quizás pensando en que habría más declaraciones grabadas, y su concepto de entender la política podría también ser escuchado por todos. Estaba en lo cierto; a la sospecha de que los candidatos a concejales habían pagado por ser incluidos en las listas electorales, ahora podemos escuchar la promesa de puestos para todos, presuntamente remunerados, de obtener una victoria electoral. Tal parece que con una pequeña inversión se puede obtener un puesto de trabajo bien compensado económicamente; ¿es este el contrato verbal al que se refiere la dirigente popular?.

Para distraer la atención, a Doña Pilar Pardo no se le ocurre más que promover una nueva querella criminal, esta vez con la ayuda de su fiel escudero Eduardo Junquera, inventándose un supuesto caso de corrupción imputable al PSOE por la presunta contratación irregular por parte de la Empresa Municipal de Aguas a una empresa de la que es socio Emilio Noval, difusor de las grabaciones, y que curiosamente continua siendo militante del PP. Muy pronto será archivada por carecer de base legal, pero al menos tratan de esparcir su propia mierda, y consiguen ganar tiempo para pensar en un nuevo dislate.

Lo que parece quedar claro es que a los actuales dirigentes del PP de Gijón no les preocupa su ciudad, y su único interés es medrar y llegar al poder  para  repartirse el botín, aunque sea a costa de ensuciarlo todo.

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