El pasado 6 de septiembre disfruté haciendo fotografías al equipo holandés durante un entrenamiento; en aquellos momentos «la organización» no imponía sus reglas y era libre de buscar el lugar y encuadre adecuado para captar las imágenes. Dos días después volví para fotografiar las carreras oficiales y todo eran vallas, obstáculos y espacios prohibidos; pero lo peor eran unos «seres humanos» vestidos con unas camisetas en las que se leía «organización», y cuyo comportamiento era propio de matones de discoteca. El espectáculo sólo lo salvaban los deportistas y las delegaciones de los países participantes que, ajenos a las restricciones, sonreían por lo bien que lo estaban pasando en Gijón.

Reconozco que tiene que haber lugares reservados para los deportistas y para la organización, pero de ahí a colocar una vallas que impedían, en el mejor de los casos, acercarse a menos de 5 metros de la pista, me pareció muy exagerado. Si se pretende promocionar el patinaje de velocidad en este Campeonato Mundial para que sea deporte olímpico, difícilmente puede alcanzarse ese objetivo si se impide captar imágenes que colaboren a su difusión. Dejar en manos del «fotógrafo oficial» de la organización los momentos más estelares es un claro ejemplo de miopía mental. Las vallas a las que aludo pueden incluso verse reflejadas en las gafas de sol de este participante

Pero como lo mio es la fotografía, con el zoom 70/200 mm, que pude pude convertir en un 98/280 mm gracias a un accesorio que multiplica por 1,4 la focal, obtuve estas imágenes que, junto con algunas otras , me permiten completar el contenido de la galería publicada en www.fotosdeasturias.com


Podréis comprobar que me gustan los deportes al aire libre, y me alejo de aquellos excesivamente profesionalizamos. Y es que las mentes más sanas se localizan en quienes practican deportes de minorías en donde prima el sacrificio personal.









