Cuando la derecha se siente ofendida la izquierda se acompleja

por | 18 mayo 2007

La doble moral de la derecha, que cuando se siente atacada finge cínicamente sentirse ofendida, y cuestiona a su antagonista, tiene en muchas ocasiones sus frutos.
Me estoy refiriendo en concreto a lo sucedido hace menos de 48 horas en un debate televisado entre los candidatos a la alcaldía de Madrid, Ruiz Gallardón y Miguel Sebastián. El actual Alcalde de Madrid, al ser preguntado sobre el alcance de su amistad con una abogada imputada en el caso malaya y su posible influencia en las decisiones que sobre temas urbanísticos hubiese podido adoptar el Ayuntamiento, lejos de contestar se sintió ofendido y atacado en su esfera personal. Hoy la mayoría de los medios de comunicación, incluido el diario El País y la Cadena Ser, cuestionan la actuación de Miguel Sebastián, y consideran que fue inadecuada.
Repasando el vídeo de lo sucedido, he llegado al pleno convencimiento de que los términos de la pregunta fueron correctos y oportunos, y el Sr. Ruiz Gallardón simuló sentirse ofendido en lo personal, y se convirtió automáticamente en víctima de su contrincante; evitando con ello contestar a la pregunta. Mi lectura es muy distinta a la que leo en los medios de comunicación: para mi el Sr. Sebastián estuvo correcto y el Sr. Ruiz Gallardón utilizó el fácil truco de la derecha rancia de este país.
Hace unos meses el alcalde de Alahurin de la Torre, imputado en un supuesto delito de corrupción urbanística, culpabilizó al Partido Socialista de haber sido injustamente detenido; ahora ya sabemos, por conversaciones grabadas, que su implicación parece más que evidente. Pero se presenta de nuevo a las elecciones, y posiblemente logre la mayoría absoluta.
El Sr. Sebastián ha sido en los últimos días insultado y vejado en su honor, al haber sido acusado de la confección de siniestros informes en el gabinete económico de la Presidencia del Gobierno; incluso se ha presentado contra él una denuncia penal por parte del PP. Pero para la mayoría de los comentaristas políticos esa situación parecía normal y aceptable dentro de una campaña electoral.
La izquierda, por tradición, convicción e historia, ha tenido siempre un concepto mucho más sano de los principios democráticos, y ha sido más respetuosa con la verdad y las buenas formas. Pero parece evidente que no debe de acomplejarse ante situaciones como la comentada, pues con ello lo único que consigue es favorecer a la derecha, cuyas convicciones democráticas están cuestionadas en los últimos tiempos; y si no que se lo pregunten al Sr. Rajoy cuando, en su afán como monotema de utilizar el terrorismo por motivos electorales, acusa al Presidente del Gobierno de fortalecer a ETA; esta acusación es gravísima, y no ha tenido la misma respuesta.

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