El urbanismo es un tema personal

por | 17 mayo 2007

Rajoy guarda silencio sobre los escándalos urbanísticos; de eso no debe de hablarse en unas elecciones municipales, no sea que los votantes honestos del PP -que los hay- se enteren de los niveles de corrupción de su partido y decidan cambiar su voto. Tiene razón Rajoy, en las elecciones municipales solo tenemos que hablar de ETA, y si de paso criminalizamos al Gobierno y afirmamos que refuerza al terrorismo, mejor. Aunque algunos ciudadanos piensen -y somos cada vez más- que de lo que tenemos que hablar es de nuestros municipios, y de las propuestas de futuro…. Pero eso es pedir mucho a unos políticos de derechas, carentes de ideas y de políticas sociales, que solo piensan en los intereses económicos de unos pocos.
Pero al Alcalde de Madrid le ha traicionado el subconsciente, y ha decidido contestar a una pregunta de su principal contrincante afirmando que el urbanismo es un tema personal; y no mintió, ya que es el concepto que tiene nuestra derecha de los temas urbanísticos, y si no que se lo pregunten a los distintos alcaldes que se encuentran imputados por escándalos urbanísticos.
Parece ser que la pregunta es consecuencia de la amistad personal que tiene el Sr. Gallardón con una joven abogada madrileña, llamada Monserrat Corulla, que se encuentra actualmente imputada en el caso Malaya, al haberse acreditado que servía de testaferro a Juan Antonio Roca para diversos negocios inmobiliarios que pretendían realizarse en Madrid.
Sr. Gallardón no pongo en duda su honradez, y respeto su privacidad y sus amistades personales. Pero cuando éstas, como consecuencia de turbios negocios inmobiliarios, se encuentran tramitando determinadas licencias en el Ayuntamiento del que es Alcalde, el Sr. Sebastián -o cualquier otro ciudadano- tiene el derecho de preguntar, y usted la obligación de contestar. Y si no retírese de la política, y mantenga fuera del Ayuntamiento cuantas amistades personales tenga a bien.
Permítame tener dudas de lo que pueda ocultar, si no es capaz de dar una explicación convincente a lo que se le ha preguntado. Es posible que esta situación incómoda, que pretende resolver dando consejos a los demás de lo que pueden o no pueden preguntar, no le perjudique electoralmente; sus votantes de derechas y de ultraderecha no se ruborizan por situaciones escandalosas. Pero muchos ciudadanos de izquierdas, entre los que me encuentro, que aún creíamos en su honestidad y le respetábamos por su saber estar en la política, le estamos perdiendo el respeto, ya que cada vez se parece más a sus «colegas de partido» (Acebes, Zaplana, Rajoy, Esperanza Aguirre…), esos que, carentes de escrúpulos, tienen la creencia de que en política todo vale.
Sr. Gallardon el prestigio personal se obtiene con el transcurso de los años, pero se puede perder en un día. ¿Le merece la pena?.

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