El PP ha decidido no hablar de corrupción urbanística durante su campaña electoral, a pesar de que decenas de alcaldes y concejales de su partido están actualmente en prisión o encausados por delitos urbanisticos. No les preocupa, y deciden guardar silencio; la sociedad española siempre ha asumido que la derecha es corrupta por naturaleza, y no les perjudica electoralmente. Lo dicen las encuestas: las dos comunidades en donde tienen asegurada con más holgura la mayoria absoluta, Valencia y Murcia, son aquellas en las que se han detectado más casos de corrupción urbanistica.
En un mitin electoral celebrado recientemente en Murcia, ante 7500 murcianos Zapatero ha dicho que es preciso acabar con la especulación y ha reafirmado la necesidad de defender «los intereses públicos, los intereses de la mayoría», frente a los intereses privados de unos pocos, y atribuye la corrupción urbanistica a la Ley del Suelo de la etapa del PP . La respuesta de Rajoy es el silencio, o mejor dicho el encubrimiento de las actividades ilícitas de muchos de sus cargos públicos.
En la Comunidad Valenciana, y en concreto en Alicante, el alcalde Luis Diaz Alperi, perteneciente al PP, y dos concejales se encuentran imputados por delitos de prevaricación, tráfico de influencias y adjudicaciones irregulares. Pero posiblemente el mayor escandalo urbanístico en fase de ejecutarse es la recalificación de los terrenos donde se ubica el campo de futbol del Valencia CF, lo que reportaría unas ganancias de más de 100 millones de euros a sus dirigentes; a cambio Rita Barbera, la alcaldesa «populista» de Valencia, cederá unos terrenos públicos para el nuevo campo de futbol. El escandalo está servido..

En fecha reciente el Congreso ha aprobado la nueva Ley del Suelo, que pretende poner fin a corto plazo a la salvaje especulación urbanística. El PP es el único partido que se ha opuesto… pero mantiene su propio pacto «contra» la corrupción urbanistica; la hipocresía es una constante en su política







