SE HACE NECESARIO REANUDAR EL PROCESO DE PAZ: «…hay que intentarlo…»

por | 10 mayo 2007

Quizás ahora no sea el momento oportuno, en pleno proceso electoral, pero puede ser factible intentarlo a partir del 27 de Mayo. Parece evidente que NUNCA se acabará con ETA con el enfrentamiento y la persecución policial y judicial; cuanto más tardemos en reanudar el proceso de paz, a sabiendas de las grandes dificultades y obstáculos que surgirán, más tarde acabaremos definitivamente con el terrorismo.
El dirigente de Batasuna Fernando Barrera subrayaba ayer la «necesidad de un proceso de paz»; puede que sea un mensaje envenenado, y que a corto plazo no ocasione más que enfrentamientos verbales, pero en su frase incluye la palabra PAZ, y esto ya es un avance.
Ayer se culminó el proceso de paz en el Ulster; fue un proceso de negociación largo en el tiempo, duro y con numerosos obstáculos, pero su éxito final ha sido importante, y no solo se ha radicado el terrorismo en Irlanda del Norte, sino que incluso los unionistas y los republicanos han llegado a un acuerdo para formar un gobierno conjunto. En palabras del Rey la situación de España no guarda paralelismo, pero considera que «…hay que intentarlo…».
La paz en el país vasco no solo beneficia a los vascos, sino también a todos los españoles; y parece evidente que SOLO perjudicada a los actuales dirigentes del PP, quienes vienen utilizando de forma permanente el terrorismo como arma política, con el único objetivo de conseguir un puñado de votos. Y debe de quedar muy claro que no me estoy refiriendo al PP, pues me consta que muchos españoles de buena fe de derechas apoyarían un proceso de paz, sino a sus actuales dirigentes, entre los que destaco a Rajoy, Acebes y Zaplana, junto con sus incondicionales y medios de comunicación afines a sus intereses.
Estoy plenamente convencido que si desaparecen de la política estos tres personajes impresentables, TODA España a corto-medio plazo lo agradecería, y la política recobraría la cordura que ha perdido, y sería posible mantener posiciones divergentes con respeto y sin enfrentamientos personales. Debemos de acabar con la crispación, pero para ello es fundamental marginar a quienes la promueven y fomentan.

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