
(Historieta gráfica de Vergara en PUBLICO)
Parece evidente que Esperanza Aguirre ha decidido no presentar su candidatura al próximo Congreso del PP, al comprobar que no tiene posibilidades de salir elegida, pero no renuncia a ser la candidata de la derecha para las elecciones generales del 2012; en cuatro años pueden pasar muchas cosas y tiene tiempo suficiente para ir deteriorando la imagen de Rajoy, que en estos momentos tiene el respaldo del aparato del partido. Pero ¿tiene Don Mariano el respaldo de la mayoría de los militantes del PP?.
Aguirre, a la que le vale todo con tal de alcanzar el poder, ha decidido cambiar de estrategia y enfrentarse ahora al núcleo duro del PP cuestionando el sistema de elección, y a través del PP de Madrid -que parece controlar- sugiere que para elegir al candidato del PP a las elecciones del 2012 se acuda a unas primarias, dando opción a la intervención directa de sus 700.000 militantes (muchos me parecen).
Históricamente las primarias han sido vistas con muchos recelos por los dirigentes de los partidos, que temen perder sus privilegios si se someten a una elección directa ante sus militantes; y por el contrario éstos lo consideran en su mayoría como el sistema más adecuado para elegir a su candidato. Resultando llamativo que un 71% de los votantes del PP quieren primarias, según una encuesta publicada en El Mundo.
A Rajoy no le gustan las primarias; teme, y con motivo, que puede ser la fórmula más rápida y directa de perder el poder gracias al voto en contra de los militantes de su propio partido; pero es muy posible que Esperanza Aguirre tenga serias dudas de que sea el sistema más adecuado para convertirse en lideresa, sabedora del escaso apoyo que tendría fuera de Madrid.
González Pons considera que las primarias no están en la «cultura del PP»; y no le falta razón cuando el Partido Popular se ha distinguido por ser presidencialista, con un líder que ejerce un poder absoluto, y en donde la dedocracia es el sistema más democrático que se utiliza.
Dudo que se celebren primarias en el PP; de ser así la elección del futuro candidato se convertiría en un parto prolongado y doloroso, que precisaría muchos puntos de sutura para curar las heridas. Pero de celebrarse, pueden producirse sorpresas; ¿se imaginan Rajoy, a Esperanza Aguirre y a Gallardón enfrentándose en unas primarias a nivel nacional? Sin ninguna duda el alcalde de Madrid, con el apoyo de la mayoría de los militantes, se convertiría en el candidato del PP a las elecciones del 2012.
Lo más positivo de todo este debate es que los dirigentes del PP se pasarán cuatro años enfrentándose entre sí; y todos los españoles podremos vivir más tranquilos y sin crispación.







