
La mantis religiosa es un insecto de tamaño mediano que posee un tórax largo y unas antenas delgadas. Con unos grandes ojos compuestos, su cabeza puede girar hasta 180º; y sus patas anteriores, que mantiene recogidas ante la cabeza en actitud orante, están provistas de fuertes espinas para sujetar las presas de que se alimenta. Es voraz y muy común en lugares cálidos. Las hembras son mayores que los machos, lo que puede provocar problemas cuando se aparean.
La Mantis religiosa puede ser verde o parda con distintos matices. Su ciclo vital es de un año aproximadamente; y para convertirse en Mantis adultas tienen que realizar el proceso de la muda seis veces, para ello se colocan en suspensión hacia abajo y saliendo por la parte anterior de la anterior cutícula se desprenden de la vieja muda.
Para alimentarse, mantiene las patas anteriores juntas mientras espera para atacar, por lo que parece que está rezando. Si otro insecto se posa junto a ella, lo observará girando la cabeza y lanzándose al ataque de inmediato. Sus patas anteriores sujetan a la víctima y la mantis comienza a alimentarse de ella inmediatamente, incluso si su presa sigue luchando para escapar.
Pero quizás lo más sorprendente es que las mantis religiosas pueden comerse unas a otras; y es frecuente que la hembra, por sorpresa, se coma al macho.

Los seres humanos, en su afán de obtener sus objetivos, tienden a copiar e imitar las costumbres de algunos seres denominados «irracionales». Junio se acerca, el calor se hace sofocante en Murcia, y la tentación de comerse al «enemigo», incluso en público, mientras aparenta estar orando, no está descartada para Esperanza Aguirre. Por el momento, hasta entonces, observará la situación; si bien el ataque puntual tan sólo tendrá lugar de disponer de «fuerzas» suficientes para engullir a quién le hace sombra.
Esperanza Aguirre no es una persona de fiar; su mirada no transmite sinceridad y su sonrisa refleja hipocresía. Rajoy lo sabe y la observa en la distancia, pero es incapaz de despegarse de ella; su desmedida ambición debe de mantener en permanente alerta a Don Mariano y allegados. Saben que en cualquier momento puede producirse un ataque, y por sorpresa.






