Hoy, 1 de noviembre, era un día de descanso otoñal. La mañana, en la que las nubes, el sol, y la lluvia se peleaban por buscar su momento, invitaba a pasear por el paseo del Puerto Deportivo.


La tarde invitaba a ver una película, de esas que te permiten disfrutar placenteramente de una buena siesta. Pero como  los días son más cortos y la noche llega pronto, se hacía obligado un paseo junto al mar  para disfrutar el buen tiempo que nos suele acompañar en noches con luna llena.

El suave pero intenso oleaje permitía escuchar con especial nitidez y elevado volumen el rugir de las aguas del mar Cantábrico, todo un regalo para quienes vivimos en una ciudad como Gijón.

La noche animaba a cruzar el puente del rio Piles, y continuar camino hacía “Sombras de Luz”, una escultura del asturiano Fernando Alba ubicada en el jardín del Mayán de Tierra, en el paseo marítimo.

Y aquí pusimos punto final a nuestro paseo nocturno, que nos ha permitido cuidar la salud, relajar la mente, y disfrutar de una buena noche.

Todas las fotografías están tomadas con un iPhone 4S. Mañana más.

 

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