Hoy, 1 de noviembre, era un día de descanso otoñal. La mañana, en la que las nubes, el sol, y la lluvia se peleaban por buscar su momento, invitaba a pasear por el paseo del Puerto Deportivo.

La tarde invitaba a ver una película, de esas que te permiten disfrutar placenteramente de una buena siesta. Pero como los días son más cortos y la noche llega pronto, se hacía obligado un paseo junto al mar para disfrutar el buen tiempo que nos suele acompañar en noches con luna llena.
El suave pero intenso oleaje permitía escuchar con especial nitidez y elevado volumen el rugir de las aguas del mar Cantábrico, todo un regalo para quienes vivimos en una ciudad como Gijón.
La noche animaba a cruzar el puente del rio Piles, y continuar camino hacía “Sombras de Luz”, una escultura del asturiano Fernando Alba ubicada en el jardín del Mayán de Tierra, en el paseo marítimo.
Y aquí pusimos punto final a nuestro paseo nocturno, que nos ha permitido cuidar la salud, relajar la mente, y disfrutar de una buena noche.
Todas las fotografías están tomadas con un iPhone 4S. Mañana más.












noviembre 2nd, 2012 on 7:14
Muy chulas las fotos, molan.
Si yo hubiese estado ahí, si no tuviese a mano un piano de cola, iría con los cascos, escuchando, que se yo, ¿esto?
https://www.youtube.com/watch?v=3pOx5Yc1R60
Siempre mejor que escuchar el mar, que se empeña en poner en duda la existencia, dicen.
noviembre 2nd, 2012 on 12:15
Dentro de un rato dejo Gijón-Oviedo y parto para Portugal (Norte) tres diítas.
Que no os enfadéis mucho.
noviembre 3rd, 2012 on 2:39
Hoy estuve dando un paseo nocturno con mis peritas por la arena de San Lorenzo. Hacía una temperatura estupenda. Y mientras ellas retozaban de aquí para allá, el mar, poniendo en duda la existencia, cachis!!
noviembre 3rd, 2012 on 2:50
Pásalo bien, Ines!!
Vamos a enfadarnos mucho, mucho y, el lunes, todos mataos.
En los templados establos
donde el amor huele a paja,
a honrado estiércol y a leche,
hay un estruendo de vacas
que se enamoran a solas
y a solas rumian y braman.
Los toros de las dehesas
hunden con ira en la arena
sus enamoradas astas.
noviembre 3rd, 2012 on 10:44
¡Ay, Regina!, que la crisis existencial en la que te sumió el mar te dio un revolcón en las neuronas y te has convertido en un chef de altura de la nouvelle poesía.Los aderezos que le has añadido al plato de Miguel Hernández lo confirman. Un ¡oooolé! al resultado. Eres genial, regina…
Me alegra verte.
noviembre 3rd, 2012 on 10:48
¡Disfruta, Inés! Aunque ya sé yo que no es necesario que te lo sugiera…Ya te encargas tú…
noviembre 3rd, 2012 on 10:49
Paseo con encanto, Fernando.
noviembre 3rd, 2012 on 11:22
Vaya, regina! resulta que no has reinventado nada. Que era cosa de Miguel lo que yo creí que era de tu invención. ¡Que Don Miguel me perdone! Seguro que la culpa la tiene Serrat…(además de mi ignorancia).
Discúlpame regina. Seguro que eres una gran chef aunque en este caso no hayas puesto en el plato ni una guinda de tu cosecha.
De todos modos, teniendo en cuenta que la noche es fuente de inspiración y tú eres buena compañera de la luna, podrías intentar un “revuelto”, ¿no?.
Gracias por estar y alegrarnos con tu presencia.
noviembre 3rd, 2012 on 13:15
Ay Victoria!! Mi cabeza no da para mucho con los aires que la sacuden. Menos mal que estáis aquí (además de Miguel) para aligerarla.
…y ya las vacas cansadas
de los templados establos,
deciden buscar la luna
que ilumina a los astados.
Juntos y muy revueltos
todos enamorados,
los encontró el mayoral
por la mañana temprano.
noviembre 3rd, 2012 on 13:20
Victória. Creo que la parte primera de la poesía, es de Campoamor. La segunda, es producto de mi cabeza loca. De todas formas, se nota la diferencia.
noviembre 3rd, 2012 on 13:39
Rectifico, Victoria. Es de Miguel.
Es una poesía que tengo memorizada desde hace muchos años y, no sé porqué, creía que era de Campoamor.
Me entró la duda… el sentimiento es muy de Miguel Hernández.
Nunca la había escuchado musicalizada por Serrat.
Un besito Victoria, persona encantadora.
noviembre 3rd, 2012 on 16:13
Regina, ¡vas camino de jefe de cocina! Mi veneración por Serrat me convierte en una hereje frente a D.Miguel Hernández. Pero tu gusto por la poesía y mis equívocos me han reconciliado con el poeta.
Gracias por tus amables y cariñosas palabras. Son siempre un estímulo. Y más en un día gris y lluvioso de los que no siempre dejan hueco al horizonte. En mi percha, donde cuelgan cosas diversas, no faltan nunca los abrazos.
Te mando uno, Regina.