Durante una excursión al sur de Islandia, cuando almorzabamos en el Hotel Hofoabrekka, en Vik, observamos como en otro comedor se encontraban reunidos unas cien personas que muy atentamente escuchaban a alguien que les hablaba subido a un estrado. Por curiosidad pregunté quién era el personaje, y descubrí que se trataba de Bjarni Benediktsson, candidato de la derecha islandesa a las próximas elecciones y muy posiblemente próximo Primer Ministro de Islandia, a juzgar por el resultado de las encuestas. Pero la foto no era el político, sino la imagen de una señora que, a lo suyo, estaba haciendo punto. De inmediato escuché a un sociólogo, compañero de viaje, afirmar que tejer relajaba mucho. Por lo que entiendo que puede ser una idea importable a nuestro país, para soportar distendidos las mentiras de nuestros políticos en campaña electoral.

Aprovechando al máximo la última noche en Reykjavik, cuando a primeras horas de la madrugada me dirigía al hotel, observé como en un semi-sotano muy iluminado un joven estaba tatuándose un brazo. Había foto, y al observarle una sonrisa no lo pensé, me sentí autorizado  y disparé la cámara. El resultado me gusta.

(prometo nuevas fotos de Islandia para el próximo fin de semana).

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