Una de las mayores ilusiones de un aficionado a la fotografía  cuando se desplaza a un país cercano al polo norte  es conseguir una imagen de una aurora boreal. Con esa esperanza, y otras muchas, viajé el pasado puente del 12 de octubre a Islandia, y pese a que la época y las condiciones atmosféricas no eran las más adecuadas, conseguí mi objetivo que hoy comparto con todos vosotros. La fotografía fue tomada a las 0 horas 16 minutos del día 14 de octubre con una cámara Canon 5D Mark II, utilizando un objetivo zoom 24/70 mm,  con una focal de 24 mm, un Iso 400, una apertura f11  y -lo más importante- una exposición de 370 segundos. Y es que el ojo humano no puede visualizar lo que memoriza una cámara fotográfica en 6 minutos, por lo que fue toda una sorpresa para los presentes observar el resultado final.

Bernardo Martínez, un compañero de viaje, desde otro lugar y con unas condiciones atmosféricas más adversas, obtuvo esta fotografía a las 23,15 horas del 13 de octubre, utilizando una cámara Canon EOS 4000, con un focal de 33 mm (con un 0bjetivo con zoom de 18/55 mm), una apertura de f4,5, ISO 100, y 30 segundos de exposición.

La aurora boreal consiste en un fenómeno en forma de brillo o luminiscencia que aparece en el cielo nocturno del hemisferio norte (en el sur se conoce como aurora austral), pero también puede aparecer en otras partes del mundo por cortos periodos de tiempo. El nombre proviene de Aurora, diosa romana del amanecer y de la palabra griega Boreas, que significa norte. Las auroras se producen cuando el viento solar entra en contacto con el polos norte y sur de la magnetósfera terrestre, produciendo una luz difusa pero predominante proyectada en la ionosfera terrestre.

Teniendo en cuenta que somos unos inexpertos en este tipo de fotografías,  como primera experiencia fotográfica no ha estado nada mal.

 

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