Si todos convocásemos una huelga cada vez que nos tocasen lo nuestro, el país mantendría una paro general de forma indefinida, que es tanto como llevar a cabo un harakiri  colectivo. Podría entender que a los médicos  asturianos les parezca injusto el cambio de condiciones laborales implantado por el SESPA como consecuencia de los recortes económicos impuestos desde el gobierno, pero que lo hagan ahora cuando el paro en nuestra región está llegando a las 100.000 personas y un sector de la población pasa hambre, me parece inoportuno y soez. Los usuarios de la sanidad pública no se merecen este desprecio.

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