Quienes se creen distantes, distintos y superiores corren el riesgo de ser criticados por aquellos a los que menosprecian. Mas, con una ambigüedad torpemente calculada, apoya la independencia pero no la presenta  como una promesa electoral en su programa porque sabe que  no es positiva para el futuro  de Cataluña. ¿A qué juega? . Su única aspiración es ganar las elecciones, y como el rechazo a sus políticas de recortes y la corrupción le llevarían a una inevitable derrota, busca su victoria enarbolando la bandera de un independentismo populista. Solo queda la esperanza de que los catalanes no se dejen engañar.

 

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