El pasado sábado tuvo lugar en la Puerta del Sol, de Madrid, la presentación de la “PLATAFORMA DE LA VERDAD” sobre los crímenes del franquismo. Allí estuvieron presentes, entre otros personajes públicos, Baltasar Garzón, Pilar Bardem, José Antonio Martín Pallín, Cándido Méndez, Ignacio Fernández Toxo y Cristina Almeida y el exfiscal Anticorrupción Carlos Jimenez Villarejo, quien eu su intervención afirmó que “hay que exigir que se haga finalmente, como pidió el Consejo Europa en el año 2006, un inventario completo de los crímenes del franquismo, de las actuaciones de los tribunales de guerra, del Tribunal de Orden Público o de las sanciones de todo tipo que se impusieron a quienes lucharon por la libertad. Hay tantas cuestiones pendientes, tantas injusticias por saldar derivadas del franquismo, que no se puede esperar más”.
Entre el público, pudimos localizar al historiador Ian Gibson.
Cerrar en falso un importante capítulo de la historia reciente de nuestro país supone olvidarnos de la víctimas del franquismo y ocultar a las futuras generaciones las consecuencias criminales de una dictadura provocada por la incapacidad de nuestra derecha en asumir los resultados de las urnas.
El Juez Baltasar Garzón justificó la creación de una comisión de la verdad para que haya una “reparación integral” por los crímenes del franquismo porque todavía existe “una deuda histórica y actual” con las víctimas, añadiendo que “hay una parte del espectro político que se niega a reconocer unos hechos del pasado“.
El acto sirvió para homenajear a las víctimas, así como para llevar a cabo un nuevo reconocimiento público de Garzón, que se desplazó desde Colombia -en donde actualmente vive y trabaja- para unirse a un acto tan emotivo.
(Crónica y fotografías de Francisco López, que se ha convertido en el corresponsal en Madrid de sinlavenia.com).











octubre 1st, 2012 on 11:09
Mi más completa adhesión y apoyo al tema de hoy.
Si se produce alguna campaña ya sea de recogida de firmas o de otra forma contad conmigo.
octubre 1st, 2012 on 12:44
Murió Eric Hobsbawn.
Para quien siga creyendo en lo que nos contaron este tipo de personas, y creyendo en las ideologías, es decir, para quien siga siendo un rancio y un anticuado, como yo, sino ha leído nada de él, le recomiendo: “Cómo cambiar el mundo, Marx y el marxismo 1840-2011” (cosa tan pasada de moda en el mundo), Naciones y nacionalismo (cosa tan de moda en España y en Escocia) y Gente poco corriente: rebelión, revolución y Jazz (tan poca cosa). Y luego los demás libros.
http://www.youtube.com/watch?v=3BIvqbyku5g
(ian Gibson: ¿ya encontró a Lorca? Qué tipo tan corriente, este ian).
octubre 1st, 2012 on 13:31
Josean, acabo de entrar aquí para compartir mi tristeza por la noticia y me encuentro tu comentario. Me ahorro palabras. Suscribo las tuyas. Yo también soy una antigua.
Un punto de referencia menos. Pero como somos humanos y disponemos de esa facultad llamada imaginación y fantasía, seguiremos conversando con él y con quienes necesitemos en cada momento y nos aptetezca.
Eric, a pulsos de conocimiento y decencia, se ha ganado el descanso eterno. “Defunctus est”, o sea, cumplió plenamente con la vida
De acuerdo con tu comentario sobre Ian “quelle difference de bouquet”.
octubre 1st, 2012 on 18:38
Triste noticia. Afortunadamente nos queda su stela, a la que podemos recurrir las antiguas siempre que nos resulte insoportable este mundo capitalísta, plagado de naciones, nacionalísmos, fronteras y parapetos.
Otra de Billy, Josean. Estoy segura de que a este trovador, le encantaría cantarle a Eric.
octubre 1st, 2012 on 18:42
Leí su libro Años Interesantes hace tiempo: una verdadero corte en vivo sin contemplaciones desde la observación participante de la autobiográfía.Luego cayó en mis manos un ensayo sobre la “invención de la tradición” con otro historiados británico (Terence Ranger) y también leí algún artículo suyo publicado sobre las construcción de la working-class británica en la revista Historia Social. Pero todo esto fueron lecturas de hace años.
Los dos libros si que tuvieron una segunda y hasta parcialmente una tercera lectura .
De los dos, La Invención de la Tradición me pareció una obra crítica impecable, ya que la tradición fue (es) un elemento para lograr estabilizar aquellas sociedades en proceso de cambio rápido y profundo.
Algo que contiene muchos más matices, por ejemplo, la relación entre costumbre y tradición. Mientras que la primera se pierde cuando no tiene vigencia , la segunda es el cadáver embalsamado de la costumbre.
Hay una reflexión escrita por Wagensberg que encaja con lo escrito años antes por Hobsbawn: la tradición es el único argumento para fijar un odio colectivo del uno hacia el otro ; o es el argumento de un hombre contra una mujer , o el arma con la que los antiguos ciudadanos y nuevos inmigrantes se zurran mutuamente. Además en origen, la tradición se logra siempre por el culto a la repetición de una misma cosa abstracta, mientras que la comprensión se logra por repetición de cosas distintas concretas. Temas estos que entran de lleno en otro de sus trabajos: Nación y Nacionalismo.
Su larga trayectoria de historiador fue fuente para el debate con continuidad en un momento donde el pensamiento marxista era abandonado por los intelectuales europeos de manera rápida. Intelectuales que como lo nuevos conversos se hicieron lacerantes con este historiador.
La obra de E. J. Hobsbawm perdurará, la otra de los travestís se ha ido al garete hace años.