Resulta obsceno que sean los herederos del franquismo quienes nos pretendan darnos a diario lecciones de democracia, y muy poco gratificante que la izquierda parlamentaria -salvo honrosas excepciones- diga con la boca pequeña que comprende a los manifestantes, pero no se ponga a su lado. Un acto simbólico protagonizado por decenas de miles de pacíficos ciudadanos no supone ninguna agresión a la democracia, como afirmaba Gallardón; quienes agreden a la  democracia son los que han  engañado a los españoles para conseguir un triunfo electoral y cuando están en el poder hacen todo lo contrario de lo que prometieron.

Comparar, como hizo María Dolores de Cospedal, el 25-S como el 23-F resulta todo un disparate, y no sirve más que para confirmar que una parte importante del partido en el gobierno representa un neofascismo incompatible con un sistema de libertades que pretenden destruir. Quienes hace unas horas se concentraban rodeando el Congreso son ciudadanos hartos de que los políticos les mientan y engañen a diario, y estamos llegando a una situación limite que resulta insoportable. En un año la derecha conseguirá destruir todo lo que se consiguió en 30 años de democracia.

A pesar de que los medios de comunicación privada están en su mayoría controlados por la derecha y los públicos manipulados por el gobierno, las escenas que hoy se han visto cuando las fuerzas de seguridad empleaban  la violencia contra pacíficos manifestantes resultan incompatibles con un sistema democrático de libertades. Lo ocurrido hoy sirve para que todos reflexionemos sobre nuestro futuro inmediato. No pueden seguir gobernando quienes han convertido las últimas elecciones en un fraude electoral y ahora solo defienden los intereses de la banca y de las clases más pudientes, en perjuicio de la mayoría de los ciudadanos, que vemos como se liquida nuestro estado del bienestar y se reducen o eliminan nuestros derechos y libertades.

(las fotos fueron realizadas por Francisco López en los alrededores del Congreso, cuando se congregaban en la mañana del 25-S los primeros manifestantes; sus armas están hechas de cartón).

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