Cuando la soledad se queda sola creemos recuperar sensaciones temporalmente perdidas. El verano se acaba, las gentes se van, se abandonan las playas, y se recupera la normalidad, o al menos eso es lo que nos creemos quienes necesitamos muy pocas cosas para sobrevivir en esta jungla.

EL pasado domingo era un día soleado, con una buena temperatura, que invitaba a pasear.

¿Se puede vivir lejos del mar? Yo no sabría

Durante la tarde, con una fuerte pleamar, las olas rompían con violencia sobre el muro de la playa de San Lorenzo.

La violencia de las olas contrastaba con la tranquilidad de las aguas del puerto deportivo.

(Todas las fotos están realizadas con la cámara de un iPhone, utilizando la aplicaciòn de Instagram).

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