Cuando la soledad se queda sola creemos recuperar sensaciones temporalmente perdidas. El verano se acaba, las gentes se van, se abandonan las playas, y se recupera la normalidad, o al menos eso es lo que nos creemos quienes necesitamos muy pocas cosas para sobrevivir en esta jungla.
EL pasado domingo era un día soleado, con una buena temperatura, que invitaba a pasear.
¿Se puede vivir lejos del mar? Yo no sabría
Durante la tarde, con una fuerte pleamar, las olas rompían con violencia sobre el muro de la playa de San Lorenzo.
La violencia de las olas contrastaba con la tranquilidad de las aguas del puerto deportivo.
(Todas las fotos están realizadas con la cámara de un iPhone, utilizando la aplicaciòn de Instagram).












septiembre 22nd, 2012 on 0:36
¡Qué paseos tan lindos! Eso de que las olas salten por encima del muro e inunde parte del paseo queda muy bien en las fotos pero a mi me resulta inquietante, Siempre pienso que puede llegar un día en que el mar se enfureza y las olas salten de verdad e inunden el paseo y las casas adyacentes. Me da un poco de miedo.
Dices que no podrías vivir lejos del mar. Lo comprendo. Yo tampoco y eso que doy de secano o precisamente por eso. Hoy me he bañado dos veces. Felicidad total.
Guapas e ilustrativas fotos.
septiembre 22nd, 2012 on 19:45
Me quedo con la última imagen.
No temas por las olas Inés, Sant Ferran con su iPhone os protege.