Todos tenemos derecho a decidir nuestro destino pero no a obligar a quienes no lo comparten a que lo asuman. La independencia en todo caso precisa el respaldo de una mayoría cualificada y debe esperarse el momento oportuno, y no lo es cuando se sufre una crisis económica, cuyas consecuencias interfieren en nuestra capacidad de decisión. Muchos políticos de derechas han hecho daño a Cataluña por motivos electorales, pero ¿qué les hemos hecho el resto de los españoles para que  nos odien?. No me gusta la prepotencia de muchos catalanes independentistas, y más cuando ignoran el significado del término solidaridad.

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