La visita en Sikandra, camino de Agra, al Mausoleo de Akbar fue muy enriquecedora, dado que muchos de sus visitantes se ofrecían como modelos, hasta el punto de que algunas de sus deterioradas paredes se convirtieron en fondos fotográficos. Esta niña quiso posar ante la cámara y me permitió durante unos segundos captar su naturalidad y su mirada penetrante; y es que en India sus habitantes se expresan sin palabras cuando nos observan, y solo hay que escucharles para constatar que transmiten muy buenas vibraciones. Son un pueblo culto, educado y muy hospitalario, aunque la mayoría de sus habitantes vivan con muy escasos recursos.
Es una evidencia afirmar que retratar es”hacer fotos a la gente”. Pero para conseguir un buen retrato es importante que el modelo nos transmita algo más que una simple imagen, y el elemento más importante es captar su personalidad, ya que fotografiar una cara vacía y aburrida carece del más mínimo interés. El mayor desafío de un fotógrafo es conectar emocionalmente con nuestros modelos e inmortalizarlos en el proceso, sin presiones. Esta niña transmite inocencia, placidez, candor y honradez en su mirada.
Afortunadamente disponía de una muy adecuada luz natural, y la entrega de la modelo era total; en cierta medida si se consigue una cierta complicidad el resultado final puede resultar mucho más interesante. Tres consejos muy importantes para el retrato: vigilar el fondo para que no nos distraiga, conseguir que los ojos queden debidamente enfocados y que la modelo mire a la cámara. Me estoy animando, y estos días compartiré con todos vosotros algunos retratos realizados en el mismo lugar.










septiembre 16th, 2012 on 22:20
Me gusta leer como hablas de los indios, aunque lo cierto es que todo humano que pone los pies en ese país se viene con las mismas sensaciones, tienen algo muy especial en su mirada, aunque ese algo especial que tienen no es mas que el reflejo de su interior., eso lo percibiras mucho mejor el dia que fotografies el sur de india, porque además de su mirada te encontraras con una sonrisa dulce y constante en su rostro que te cautivara, siempre que no tardes mucho tiempo en hacerlo claro, antes , quiero decir, de que ese tornado llamado “desarrollo económico “se lleve lo mejor de ellos y les deje la mirada fría y la sonrisa triste.
Por cierto, mis megas, que hoy andan lentos, no me permiten abrir las fotos que imagino estupendas, como siempre. Las veré mañana, no dejes de publicarlas.
septiembre 16th, 2012 on 22:49
Esa niña, naturaleza en estado puro, sin miedo a ser vista. ¡Qué ojos y qué mirada, llamativa y confiada!
Aprovechaste bien el curso / cursillo de “retrato”.