La visita en Sikandra, camino de Agra,  al Mausoleo  de Akbar fue muy enriquecedora, dado que muchos de sus visitantes se ofrecían como modelos, hasta el punto de que algunas de sus deterioradas paredes se convirtieron en fondos fotográficos. Esta niña quiso posar ante la cámara y me permitió durante unos segundos captar su naturalidad y su mirada penetrante; y es que en India sus habitantes se expresan sin palabras cuando nos observan, y solo hay que escucharles para constatar que transmiten muy buenas vibraciones. Son un pueblo culto, educado y muy hospitalario, aunque la mayoría de sus habitantes vivan con muy escasos recursos.

Es una evidencia afirmar que retratar es”hacer fotos a la gente”. Pero para conseguir un buen retrato es importante que el modelo nos transmita algo más que una simple imagen, y el elemento más importante es captar su personalidad, ya que fotografiar una cara vacía y  aburrida carece del más mínimo interés. El mayor desafío de un fotógrafo es conectar emocionalmente con nuestros modelos e inmortalizarlos en el proceso, sin presiones. Esta niña transmite inocencia, placidez, candor y honradez en su mirada.

Afortunadamente disponía de una muy adecuada luz natural, y la entrega de la modelo era total; en cierta medida si se consigue una cierta complicidad el resultado final puede resultar mucho más interesante. Tres consejos muy importantes para el retrato: vigilar el fondo para que no nos distraiga, conseguir que los ojos queden debidamente enfocados y que la modelo mire a la cámara. Me estoy animando, y estos días compartiré con todos vosotros algunos retratos realizados en el mismo lugar.

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