Las playas, los paseos y las calles, se han quedado solas, pensativas y en silencio. Somos así de ingratos, y no nos duele abandonarlas cuando se mojan, como si la lluvia fuese un castigo.

Un músico sin música pasea perdido con su guitarra y su perro, sin saber a donde ir.

Pero más de uno se resistió a abandonar sus hábitos por cuatro gotas, o más.

Añoraba la lluvia, el silencio y la tranquilidad. Hoy, al atardecer, era el momento para apoderarse de lo que otros, la mayoría, abandonan sin motivo aparente.

Somos agua y poco más, y cuando nos encontramos con nosotros mismos huimos, por cobardía o por ignorancia.

No se que tiene la fotografía, pero detener el presente para disfrutar el pasado en el futuro resulta algo mágico

Me gusta pasear por mi ciudad….








septiembre 10th, 2012 on 2:44
La lluvia siempre es bien recibida por mi parte. La echo de menos cuando se demora en venir. Siempre sentí un cierto placer en caminar bajo la lluvia y, a ser posible, cerca del mar. Las calles, las plazas, todo adquiere un cierto aire melancólico y de soledad, que me llevan a evocar momentos especiales. Esos días de orbayu con olor a tierra mojada envueltos por la niebla, son mágicos para mi.
Hoy sin ir más lejos pillé una consentida mojadura mientras paseaba por la arena de Poniente. Ya era noche y apenas me encontré con nadie. Esta playa forma una duna que evita que la orilla sea vista desde el paseo. El montículo de arena, la duna, interfiere en la luz del alumbrado haciendo que ésta, llegue con poca fuerza dándole al entorno un cierto encanto. ¡Un placer!
septiembre 10th, 2012 on 9:22
Estas fotos son de una melancolía reconocible (supongo por casi todos) . Y lo de la vuelta a la tranquilidad para mi es muy cierto. Además los paisajes líquidos son imprescindibles para comprender la inmensidad de las atmósferas urbanas.
Me encantan estas fotos. Para mi las mejores de la serie.
septiembre 10th, 2012 on 11:59
Te superas, cada dia con tu CANON. La lluvia siempre es una aliciente para el fotografo.
septiembre 10th, 2012 on 13:25
Paco las fotos las hice con el iPhone…
septiembre 10th, 2012 on 22:15
¡Qué bonito paseo, Fernando!
Y qué bonito paseo, regina!
Es cierto que esta lluvia les da a las fotos un encanto especial.
¿No será el momento lo que le da el encanto?
Setiembre…Algo que acaba. El verano. Y como todo lo que acaba lleva encima el estigma del agotamiento, del “agostamiento”, del desgaste, del cansancio…Y estamos ávidos de cambio…
¿Tendría la lluvia el mismo atractivo si estuviésemos en febrero, llevando a cuestas meses de frío, de humedad, de lluvia y de cielos entoldados de gris uniforme y frío?
No en vano la melancolía a la que se refiere Kaikoa es propia del mes en curso…
No obstante, entiendo a regina cuando escribe sobre el placer de caminar bajo la lluvia por la ciudad. Sobretodo fuera del horario comercial.Es una soledad que cautiva.
septiembre 10th, 2012 on 23:25
Fernando, seguro que tu iPone no es tu canon tuneada?
septiembre 10th, 2012 on 23:32
Bonjour, melancolie. Paseé por los mismos sitios, pero sin cámara, impregnándome de todo. Esas sillas vacias de Obama…¡qué escenario! ¡Y el músico con su música acuestas y su perro! Y cómo anochece ya a las nueve, cuando hace nada esa hora era pleno día! Insensiblemente todo va cambiando.
Ese fondo borroso de la playa ¿cómo se logra? o es una “imperfección” de la cámara? Sea lo que sea, me encanta ese contraste de lo nítido y lo borroso.
En fin, Fernando, que sobresaliente cum laude.
septiembre 10th, 2012 on 23:53
Me apunto al comentario de Ana. Como desconozco la versatilidad y potencia del Iphone, me dejas sorprendido que con ese artefacto se pueda sacar algo tan bueno. A decir verdad si detras no hay un buen ‘ojo fotografico’, no hay Iphone que valga.
septiembre 11th, 2012 on 0:00
Tienes razón, Victoria. No es lo mismo una tarde de lluvia en febrero ya inmersos en el frío invierno, que un atardecer lluvioso de septiembre. A la lluvia de septiembre le acompaña ese halo melancólico de las despedidas.
Siempre recibo de buen talante el otoño. No me produce pena despedirme del verano.
Las fotos son preciosas, sugerentes…las más bonitas, Fernando
septiembre 11th, 2012 on 0:39
En Mexico había (o hay) una tradición, quizás importada de España ,de fotografiarse con los muertos. Una forma de documentar el dolo y un rito de paso en familia hacía el “más allá”.
Hace años vi una exposición de Ortíz Echagüe, uno de los grandes fotógrafos que documentaron un país fuera del tiempo como era España no hace tantos años.
Una serie de retratos de parientes con sus muertos me llamó la atención. Ya que inmortalizarse juntos el vivo y el muerto es un documento único y una forma de construir en una imagen la síntesis de transición entre un mundo real y otro del que no sabemos nada. Todo estaba siempre en que la pericia del fotógrafo fuera perfecta para que ésta coreografía funcionara y se le pagara.
Personajes de familia y amigos de ésta España profunda con sus mejores y humildes ropas posaban circunspectos junto a una caja en posición vertical, donde el fallecido, rígido, casi de pie y con un aire delicado, tuerce el gesto mirando a la cámara con una sonrisa burlona, del “ahí os quedáis amigos, enemigos y medio pensionistas”
! Cuanto daríamos por leer hoy a estos narradores de imágenes en su cuadernos de notas, en sus listas de encargos y sobre sus viajes como lo hizo Ortíz Echagüe por las Hurdes o en la baja Andalucía!
La sonrisa histriónica del fallecido hoy persiste. Y más cuando en éste país, ahora (nos) cuesta más morirse, hacer un funeral (o lo que sea) y ser enterrado. Todo por la desmesura de la subida del IVA de Rajoy y sus cómplices.
Así que, aguantando el tipo en una vertical casi perfecta nos dice mirándonos a nuestras caras pasmadas una y otra vez, !ahí os quedáis, para pagar mi entierro, mi esquela, al cura y lo que sea menester y con más por IVA, claro !
Me mandan una foto de Guatemala donde los Chapines tienen sus dominios. La foto es de una funeraria. Se llama “Hasta Nunca”, en el subtitulo aparecen servicios varios, y también están los fotógrafos. Todo sin IVA, claro está.
septiembre 11th, 2012 on 18:19
Tenía conocimiento de esa tradición, Kaikoia.
Hace tiempo leí un libro del que no recuerdo el título.Y el autor, no sé si era García Márquez o Isabel Allende. En esa historia había un personaje que, precisamente, era fotógrafo post mortem; y su trabajo consistía en maquillar y engalanar a los finados para su último retrato. Incluso, utilizaban artefactos para mantenerlos erguidos y, así, pareciera que estaban vivos.
Los suramricanos son especialmente creativos para definir situaciones. Manejan el lenguaje mejor que muchos de nosotros.