Estuvieron en silencio ante los brutales recortes del gobierno de Don Mariano Rajoy a la sanidad pública, no se inmutaron cuando se retiró la asistencia médica a los inmigrantes sin papeles, pero cuando les tocan su bolsillo y les obligan a trabajar 37 horas semanales montan en cólera y citan el esclavismo para definir la situación en la que se encuentran por culpa de las medidas adoptadas por la Consejería de Sanidad  del Principado de Asturias. El SIMPA, sindicato médico amarillo y clasista, está dispuesto a todo para mantener sus privilegios. No todos piensan así, pero no se escuchan voces discrepantes.

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