Estaba previsto y ya es un hecho, el chiringuito que Álvarez-Cascos  creó para satisfacer su ego personal se desintegra, y en menos de dos años se ha convertido en un campo de batalla. En Gijón su equipo económico dimite en bloque  y un corredor de seguros no parece la persona más idónea para solucionar la crisis; en Avilés los enfrentamientos personales entre militantes se suceden a diario; y en Oviedo su cabeza visible,  González de Mesa, dimite como concejal y deja la política activa. En Foro impera el autoritarismo y no hay democracia interna. Cascos es así, ¿alguien lo dudaba?.

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