Hoy podréis conocer las aportaciones de El niño de la pintura, Igle, Sr. X, Sak y Miko al mural pintado en la Punta Liquerique, en el Puerto Deportivo de Gijón.
Merece la pena visitar el lugar para ver en su ubicación este magnífico trabajo. Una visión de conjunto puede visualizarse desde el dique en donde se ubica el Talasoponiente, desde donde se hizo la primera de las fotografías. Y anuncio una tercera entrega con fotografías tomadas con un ojo de pez (15 mm).














septiembre 3rd, 2012 on 2:14
Precioso el rojo y el mar. Una hermosa combinación.
septiembre 3rd, 2012 on 3:44
A mi los grafitis, en general, no me gustan nada (no estos, todos), pero en este caso, más a allá de lo que yo opine de esa lloca repintada, lo que no entiendo cómo es que han entrado al juego de Foro, pintando sobre lo borrado o haciendo “postales” para lo de la fiesta de la sidra. Foro ha prohibido las pintadas en la calle, las autoriza a la carta, y estos chicos se prestan a ello. Cuánto mejor hubiese sido dejar esa zona de Gijón como estaba, con el cemento municipal tapador de lo anterior como critica a la ley de “conviviencia ciudadana”.
Prefiero este tipo de intervenciones a estos decoradores de interiores, que…
http://politica.elpais.com/politica/2012/09/02/actualidad/1346603456_231017.html
… me recuerdan a esa esa gente que enmarca reproducciones de cuadros famosos (el beso de klimt, los girasoles del loco del pelo rojo,…) y, como si nada, las cuelga en el salón
septiembre 3rd, 2012 on 21:13
No me gustan los grafitis, lo he dicho otras veces.
En mi opinión, estos son unos dibujos muy malos, sin ninguna categoría,
Muy agresivo con el entorno, y eso ahí se queda….
Recuerdo la sensibilidad de Ibarrola:
el Bosque Pintado de Oma, o los Cubos de la memoria en LLanes….
septiembre 3rd, 2012 on 21:36
Bien, lourdes. Si no te gustan pues no te gustan y no hay nada que decir. Las percepciones que nos provocan las intervenciones plásticas (arte o seudoarte) son algo tan personal que no sé si caben argumentaciones que soporten un debate al respecto. Cosa distinta sería si tratásemos de categorizarlo como arte o no,¿verdad? Eso ya sería más complicado.
Tal vez lo que percibas como agresivo sea el color o la temática que protagonizan los grafitis. Porque si de agresividad se trata…¿Dónde está la diferencia en la agresión al medio entre los Cubos de Ibarrola, las pinturas en los árboles de Oma o los trabajos de estos chicos?…Si me apuras, me parece más agresivo pintarrajear los árboles de colorines que decorar un muro de cemento.
septiembre 3rd, 2012 on 21:36
Lourdes: Creo que partes de un prejuicio. Hay graffitis horribles y auténticas obras de arte. Hombre; estos están en un dique, en un espacio muerto y, son de agradecer: tienen calidad, como la tenían los que estaban ahí anteriormente y que no tenían la base legal que tienen estos.
septiembre 3rd, 2012 on 21:43
Josean,¿qué tienes tú contra quiénes cuelgan en las paredes de su casa reproducciones de pinturas?
Explícamelo para que lo entienda.
Yo tengo unas reproducciones de Magritte que me encanta contemplar. Y no intentes regalarme uno auténtico.Me parece una inocentada pagar el precio que se paga por lo auténtico con lo barato que resulta un póster. Claro que ya sabes que una está a medio pulir…
septiembre 3rd, 2012 on 23:43
No se porque he de hacer un prejuicio.
Simplemente no me gustan. Los encuentro feos.
septiembre 3rd, 2012 on 23:47
Victoria, yo también tengo a Magritte (en poster) y a Deineka y a otros varios que no cito (todos en poster, porque me encanta el género cartel)…
Y no seas tan autocensora. Estás muy bien “pulida”, lo justo para brillar con luz propia.
Todavía no he visto los grafitis in situ…
Los grafitis y los trampantojos, pueden ser muy de agradecer, según y cómo…
septiembre 4th, 2012 on 2:07
Me gustan los grafitis y me gustan los poster, unos más que otros, pero me gustan.
Muros de cemento pintados por chavales con ilusiones y en ocasiones con talento, no me desagrada. SI molesta muy mucho, cuando llegan ciertas fechas y las paredes, muros y demás superficies, se cubren con los caretos de políticos más feos que picio, y mentirosos como tochos.
Poster tengo unos cuantos. Soy asina de vulgar.
septiembre 4th, 2012 on 21:59
A mi me parecen estupendos, me gustan y no los he visto en vivo que me gustarían mucho mas. Disfrutarlo los que lo tenéis cerca y podéis ir a verlos. Seguro que enriquecen una ciudad tan bonita como Gijon.
septiembre 6th, 2012 on 0:39
Quién no tuvo alguna habitación de la casa empapelada con aquellos rollos de papel pintado, Victoria. Yo viví tres años en una habitación empapelada con un papel de rosas rojas. Al tercer verano me dedique a poner encima recortes de revistas y fotocopias de libros con cuadros de Mark Rothko, de Van Eyck, de Rauschenberg y de Marianne Faithfull (yo era un adolescente estúpido y engreído, como ella). Terminé el 31 de Agosto. El 1 de Septiembre lo arranque todo y la pinte de blanco. Desde entonces, todas las casas en que he vivido han estado pintadas de blanco, no permito colgar nada en las paredes, salvo un cuadro que me compré hace años de una joven pintora asturiana, que me acompaña allá donde vaya, y el reloj de la cocina. Hubo un verano, Victoria, que desee que acabase y llegase Septiembre.
http://www.youtube.com/watch?v=d0NxhFn0szc
(Ahora, detesto que llegue Septiembre, me encanta el verano de sombrilla, filetes empanados, tortilla de patata y salmorejo; eso sí, poco he mejorado desde entonces con lo de la adolescencia)
septiembre 9th, 2012 on 1:11
He llegado anoche de viaje y me fui directa a ver estas pinturas, oficialmente aceptadas, a ver estas imágenes publicitarias.
Joly Martine, en su Introducción al análisis de la imagen, decía que la percepción, como toda percepción, es cultural. Fácilmente podríamos rastrear la influencia artística de este trabajo plástico grupal, desmenuzarlo y mostrar su específica propiedad icónica, su dimensión denotativa y su dimensión connotativa en medio del “continuum” urbano-político del centro de Gijón.
Por un lado, este encuadramiento especialmente admitido, como forma y destino plástico, transforma espacial y conceptualmente el sentido de los grafiteros de Gijón, que abandonan túneles y viaductos, abandonan el suburbio, para ser, por fin, reconocidos en el centro de la ciudad, acabando con las imaginaciones e ilusiones del grafiti oculto y periférico.
Por otro lado, Xixón, el color rojo, la sidra, el botellón, la Lloca, etc., con sus evidentes deformaciones, son fácilmente reconocibles como parte del imaginario colectivo más indeleble de la ciudad, pero en este mural se ha pretendido estetizarlos, lo que me produce una paradójica sensación de carnavalesca naturalidad y banalidad, pura tematización especulativa que no incorpora ninguna forma expresiva, en cuanto a visión específica.
Así, esta pintura pasa a ser, asociando texto y contexto, un referente más de la belleza de la ciudad, creo yo que ya de por si bastante deteriorada, y excede, para mi, las coordenadas de la pintura callejera, se aleja del espíritu político-contestatario y se sitúa en un simple “hecho estético total” que, como es sabido, no sirve para nada.
septiembre 9th, 2012 on 9:36
¡Anda, Silvia! Lección magistral!
Y tú, Josean, exponiendo tesis sobre el papel pintado…
Y a mí que los grafitis del puerto y las rosas rojas de la habitación de Josean me gustan…
La verdad que como hecho estético, que diría Silvia, me sirven para alegrarme la vista. Que no es poco!
septiembre 9th, 2012 on 16:38
Lo mismo digo. Todo lo que sea añadir colorido a un fondo gris… ya me parece mucho en estos tiempos tan escasos de color.
septiembre 9th, 2012 on 16:50
Hola, regina! Un gusto coincidir contigo en tiempo y pensamiento.
Quizás tengamos que plantearnos darle color al contexto sin esperar a que solo los artistas lo hagan.
Está claro que el panorama es oscuro cual noche sin luna. Sería estupendo que pudiéramos darle la vuelta a golpe de golpes estilo “gordillo” o que la luz se hiciese tras un grito universal a lo Munch pero en masivo.
Sin embargo, no veo yo en el horizonte próximo posibilidades tales.
Así que lo mejor que hacemos es, sin olvidar el contexto general depresivo, deprimente, depravado y desprovisto de maná, darnos color unos a otros y pintarnos sonrisas enormes en el rostro. Aunque llueva a chuzos.
septiembre 9th, 2012 on 22:21
Usted que conoce todos mis despropósitos, Victoria, ya sabe que todo lo hago con una sonrisa en la boca, unas veces Profiden y otras Signal, incluso con jetlag. Ser viuda no es fácil, pero querer trascender es patético.
septiembre 9th, 2012 on 23:00
Silvia, me adjudica usted una virtud que no tengo.
No soy conocedora de todos sus despropósitos aunque a mi dimensión cotilla le encantaría. Solo conozco alguno de los que se dejan ver a través de sus interesantes reflexiones trasladadas de forma exquisita.
Es una fortuna que tenga usted sonrisas para ponerse. Si anda sobrada puede enviarme algunas. Yo, fiel seguidora de Mafalda, al igual que ella, me coloco cada día una sonrisa para desentonar. Pero a veces me engulle el contexto y se desliza hacia el bigote quedando al descubierto el rictus de abatimiento que se me va poniendo en la medida que el día transcurre y una se informa de lo que acompaña su transcurrir. Yo es que me hago con ellas en los chinos. Las suyas…sus sonrisas…seguramente son adquisiciones hechas en algunos de esos enriquecedores viajes con cuyos reportajes nos deleita. Y tendrán más firme textura.Seguro.
Una vez aclarado que no es necesario pintarle sonrisas en el rostro, decirle que usted trasciende aunque no lo pretenda. Debe ser el porte magníficamente discreto con el que lleva su viudez. No hay pues patetismo en ello ya que no existe voluntad por su parte.
Un placer saludarla, Silvia. Que le pasen pronto los efectos del jetlag.