Aunque el uso más habitual del concepto está asociado a la sensación de bienestar, el término euforia proviene de un vocablo griego que significa “fuerza para soportar”, y por ello más bien se refiere a la capacidad para tolerar las adversidades en general, por lo que su uso adquiere especial relevancia en el momento actual, al convertirse en el termómetro que nos permite conocer nuestro índice de tolerancia ante el ataque masivo que está sufriendo nuestro estado de bienestar por parte de una pandilla de enajenados políticos que, amparándose en una mayoría absoluta obtenida fraudulentamente, pretenden acabar en un tiempo récord con todos los avances sociales obtenidos en los últimos 30 años. Sus mal llamadas “reformas” son auténticos zarpazos a los derechos de las clases menos favorecidas, víctimas inocentes por partida doble de la crisis y de las nefastas soluciones para superarla.
Afirmaba hoy el “Financial Times” que Rajoy sólo piensa en el PP y no en los españoles, al condicionar sus decisiones políticas en el tiempo y en el fondo a sus intereses electorales; esa es la actitud de un político mezquino, mediocre, mentiroso y sin escrúpulos, que ha engañado incluso a los suyos y defraudado a todos, que en tan sólo ocho meses se ha convertido en la peor pesadilla para nuestro negro futuro, y que está a punto de poner precio a nuestra dignidad. El poder absoluto puede derivar en una dictadura si quienes lo ostentan carecen de firmes convicciones democráticas, y el PP está demostrando que gobierna a espaldas de los ciudadanos y del Parlamento, y sólo pensando en mantener su hegemonía a cualquier coste.
La euforia es un estado anímico que puede variar en un instante para convertirse en depresión, la que nos llevaría a la pérdida de la autoestima y a nuestra propia destrucción como personas y como ciudadanos. Para evitarla debemos de estar unidos y luchar pacíficamente, pero sin compasión, contra las injusticias.
Faltan dos días para el comienzo del mes de septiembre en el que sólo se esperan malas noticias. Mentalmente debemos de estar fuertes para soportarlas y combatir sus consecuencias; mantenernos por más tiempo temerosos y con los brazos cruzados sólo nos conduce al conformismo. Aun estamos a tiempo de detener tanta irracionalidad.
(La fotografía pertenece a un mural pintado la pasada semana en la Punta Liquerique, de Gijón, por miembros de Asociarte, en el que colaboraron “La Tonta el Bote”, “El Niño de las Pinturas”, “Chikita”, y el “Señor X” ).








agosto 30th, 2012 on 11:31
Ya está todo arreglado:
http://blogs.cincodias.com/lealtad/2012/08/burro-que-no-come.html
Nada, que tiene razón Forges:
http://elpais.com/elpais/2012/08/29/vinetas/1346261309_662278.html
¿pero quien ha votado a estos kamikaces? ¿O no lo sabíamos?
agosto 30th, 2012 on 16:27
Gracias por esta “euforia” que me pone en alerta sobre el peligro que conllevaría el agotamiento de la misma por inanición. Necesitaba yo la advertencia.
Procuraré mantener el refuerzo mental (re-sis-ten-cia-re-sis-ten-cia) y estaré encantada de formar parte de la unión en la lucha contra la injusticia. Hasta ahí mi rosario de voluntades.
Pero ni estoy temerosa ni mis brazos están cruzados. Más bien en constante agitación sin saber que hacer con ellos. O mejor diría, intentando controlarlos para que no se desmadren. Cuando pienso en qué o cómo emplearlos para combatir este estado catatónico en el que puede acabar cayendo el otro Estado, todo cuanto se me ocurre me resulta poco eficaz (lo que podría escribir, por ejemplo, ya está todo dicho) o inadecuado por salirse de los márgenes del tablero democrático. Y por ello, ineficaz igualmente aunque liberase la ansiedad de los anclajes.
De cualquier forma, se agradece leer lo que has escrito.
A esperar. No tengo claro si tras la muralla de la aldea gala o ejercitando la formación “en tortuga”.
Salud y saludix.
agosto 31st, 2012 on 11:23
Ya está todo arreglado y además, a salvo:
http://economia.elpais.com/economia/2012/08/31/actualidad/1346402710_181010.html
Lo siento por ti Fernándo pero para Frikis con mayúsculas, Montoro y de Guindos.