Así se podía observar el Puerto Deportivo a las 21,30 horas, poniendo punto final a otro día 10 en sol. luz y color. Con el tiempo que estamos disfrutando, Gijón este año puede convertirse en un lugar 5 estrellas para veranear, alejado de los calores excesivos del sur. Nuestra visita dos horas antes al Elogio del Horizonte ya auguraba que el atardecer iba a ser un lujo para los aficionados a la fotografía.
Y se confirmó en una posterior visita al Puerto Deportivo.
Me cogió desarmado, sin la cámara reflex al hombro, pero el iPhone está siendo una buena solución para salir del paso, y no dejar pasar las oportunidades fotográficas. Hacer fotos con sol y sombra suele ser un error, salvo cuando las luces cálidas del atardecer atenúan el contraste, hasta el punto en el que un moderno edificio puede compartir instantánea con la Colegiata de San Juan Bautista.
Dicen que soy un friki de las nuevas tecnologías, y no lo considero un insulto sino un halago. Las fotografías las hago con la aplicación de Instagram, y al mismo tiempo que son publicadas en su red social, también desde el iPhone las envío a Twiter y Facebook, y son divulgadas de inmediato en este blog. Mayor difusión imposible.











agosto 18th, 2012 on 11:25
En cada foto hay oculto un misterio por desvelar y una obra de arte por reconocer. Adorno en su Teoría de la Estética decía que “ las obras de arte, y especialmente aquellas de suprema dignidad, aguardan pacientemente su interpretación”.
Digo esto por la foto del Elogio del Horizonte. Su autor, Eduardo Chillida, lo expresó con claridad en una conferencia que impartió hace años en la capilla de la Trinidad.
De sus palabras deduje que toda interpretación del autor sobre la materia está asociada al contrapunto de un misterio. Misterio que es una tierra de nadie y que ya no pertenece ni al autor ni al lugar que la acoge . Cada vez que “ocupamos” ese misterio descubrimos un matiz furtivo que se manifiesta como un acto único. La fotografía ayuda a fijar ese momento irrepetible.
Al final de la conferencia, Eduardo Chillida con mucha lentitud hizo con sus largas y huesudas manos una forma de cráneo. Un “casco” efímero que se colocó sobre su cabeza, y nos dijo “ aquí está parte del secreto desde donde debemos mirar”.
Fue una espléndida metáfora dibujada en el espacio por su autor y que nos traslada otra vez más a esa tierra de nadie que es la interpretación de una obra de arte. Adorno insiste que la obra de arte siempre aguarda lentamente el momento de expresar su dignidad, y Chillida lo sabía.
Un matiz más a esta foto.
La obra tenía un excelente proceso de trabajo de ingeniería. El Diseño del armado y tratamiento (difícil) de hormigón fueron retos complejos. Pero lo mejor fue ver la construcción de su enconfrado de madera, que desgraciadamente fue adquirido por un museo de arte moderno alemán. Si hoy tuviéramos este “cofre” próximo al Elogio, aún razonaríamos mejor como la modernidad contiene un lugar y un tiempo, que nos facilita infinitas vías de acceso a la interpretación.
Siento extenderme tanto pero el Elogio de Horizonte se lo merece.
agosto 18th, 2012 on 12:12
No lo sientas, Kaikoia. El elogio del horizonte bien se lo merece.
Saludo a todos. A ver si dentro de unos días, me veo libre de gozosas tareas familiares, playeras y…Septiembre se acerca…y a la calle que ya es hora… Estoy tratando de ponerme a tono. Comprenderlo. Tengo ya mis años y necesito mucho entrenamiento para fortalecer mi flaquideces musculares, porque el espíritu está pronto pero la carne es débil y lenta…
Sinlavenia, procedo a prepararme para darme un baño y nadar si es posible con permiso de las olas.
A vuestra salud y la de una servidora….
agosto 19th, 2012 on 17:31
Precioso el elogio que le haces al Elogio, Kaikoia.
Es un placer compartir tu reflexiva explicación.
Venga, Ines. A seguir pasándolo bien, que hay que acumular energías para recibir el otoño bien templadas.
Un saludo.