Es posible que parte de la población tenga ciertos recelos para apoyar las reivindicaciones de los funcionarios, y no podemos olvidar que estos, cuando otros sectores lo pasaban mal, se mostraron un tanto distantes. Pero ha llegado la hora de que todos estemos unidos, y que la solidaridad se convierta  en la clave para unir a quienes, de una u otra manera, estamos sufriendo las consecuencias de unas crisis económica provocada por los mismos que ahora recibirán las ayudas de Europa, que después  tendremos que devolver con el esfuerzo de todos.

Podemos discutir si son salvajes los recortes que los funcionarios  reciben en sus salarios, pero demonizarlos para justificar los ajustes me parece despreciable, y descalifica a nuestros actuales gobernantes, que han llegado al poder mintiendo conscientemente y ahora no ofrecen otra alternativa que acabar con el estado del bienestar a un ritmo vertiginoso, hasta el punto que cuando no se ha asimilado un recorte viene otro, y así sucesivamente  hasta no se sabe cuando.

Se ha puesto en duda la dignidad y la profesionalidad de los funcionarios, y ni es justo, ni ético, ni decente. Son ciudadanos españoles que han sacrificado parte de su vida para preparar unas oposiciones, aceptando las reglas que les fueron impuestas, y no se merecen que unos políticos despreciables, sin escrúpulos y sin principios, estén un día si y otro también rebajando su condición humana.

La torpeza de nuestros gobernantes no tiene límites y peor no lo pueden hacer. Se han olvidado que los funcionarios, precisamente porque tienen asegurado en principio su puesto de trabajo, son consumidores incluso en épocas de crisis, y con el pago de los impuestos directos e indirectos, pueden ser capaces de mantener la estabilidad del país. Pero si se les rebaja el sueldo, se les elimina la paga de navidad  y se cuestiona incluso su permanencia indefinida en su puesto de trabajo, tendrán menos dinero para consumir y más miedo a hacerlo, lo que se traduce en que los ingresos estatales disminuirán considerablemente y la crisis se agudizará aún más.

No nos olvidemos funcionarios son los policías que mantienen el orden, los profesionales sanitarios que velan las 24 horas del día por nuestra salud, el personal de la enseñanza pública que se esmera en darnos un nivel educativo de calidad, el personal de la administraciones  local, autonómica y central que se ocupa de que el país pueda funcionar todos los días, incluso sin políticos…

Todos los viernes en Gijón, en la calle Álvarez Garaya, se reúnen vestidos de negro a las 12 de la mañana para protestar por los salvajes recortes. Hoy estuve unos minutos con ellos, y me sentí orgulloso de hacerlo. Se quiere imponer una Europa de dos velocidades, y pretenden colocarnos en el vagón de cola, para convertirnos en un país de segundo nivel, y no podemos consentirlo.

Difunde