Medio en secreto, con sigilo y disimulo, el gobierno de  Rajoy, detrás de la aprobación de cada uno de los salvajes recortes, esconde decisiones de enorme  calado que  poco tienen que ver con la crisis económica. La reforma de la Ley de Costas, que supondrá en la práctica el resurgir de una nueva burbuja inmobiliaria, o la intención de privatizar Renfe, son decisiones que han pasado inadvertidas. Están legitimados, ya que su mayoría absoluta se lo permite, pero al menos deberían someterlas a un debate público ante su enorme trascendencia. Es una forma cobarde de  gobernar,  a la chita callando.

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