Circula por las redes el manual personal de actuación en manifestaciones de los Mossos d’Esquadra , del que se dice es autor su comisario David Piqué que, ante sus delirios de grandeza, parece haberse olvidado de que vivimos en un estado democrático en donde los ciudadanos tenemos obligaciones, pero también derechos, y todos, incluidos los miembros de la policía autonómica que esta bajo su mando, estamos sometidos al imperio de la Ley. Una lectura de su contenido produce escalofríos, demuestra que el abuso de autoridad incluso está programado, y causa perplejidad comprobar como se pueden presentarse denuncias falsas  y selectivas amparándose en su palabra como autoridad, que ahora ya  sabemos carecen de ella. Reproducimos algunas de sus lindezas:

“Incluso si la concentración o manifestación, que es lo que estamos hablando, no se prevé bastante violenta, se puede llegar a provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden hacer “redadas” preventivas a los lugares donde se encuentran habitualmente personas cercanas a la ideología de los convocantes con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario. La ’’redada’’ estará especialmente mal hecha y con trato humillante para encender más los ánimos, si es necesario. La consecuencia previsible de estos comportamientos previos y el diseño del dispositivo policial, es que acabará con una “batalla campal.”

“Además de la estrategia previa, en cuanto algún grupo descontrolado empieza las acciones violentas, las unidades de policía ni se mueven y cuando la violencia empieza a ser generalizada, la actuación policial se retrasa deliberadamente hasta que los daños producidos son socialmente inaceptables. Es entonces cuando se producen las cargas policiales que en ningún momento quieren ser disuasoria, no se disimula. Se va directamente contra los manifestantes, que ya son considerados vándalos, y se les ataca con suficiente velocidad para que no dé tiempo a la fuga y se provoque el enfrentamiento físico.”

Las unidades policiales especializadas en órden público comienzan a ser menos permisivas con las manifestaciones y concentraciones, que seguramente se producirán mientras dura el debate político. De todas formas, si el número de manifestantes fuera excesivo, quizás se podría aprovechar para dejar que durante el recorrido, se produzcan suficientes actos vandálicos como para intensificar el debate sobre el comportamiento antisocial del movimiento antisistema y permitir que la opinión pública vincule estos colectivos al fenómeno okupa.

Se deberá procurar la detención selectiva de los líderes para imputarles delitos comunes y evitar la condición de “mártir” .

¿En qué manos estamos?. Poner en práctica todas estas estrategias, supone convertir a los Mossos en delincuentes organizados. ¿Aún no ha sido destituido David Piqué?, ¿A qué esperan? No debe de olvidarse el Consejero del Interior catalán, Felip Puig, que consintiendo estos comportamientos puede convertirse en encubridor de sus presuntos actos delictivos. ¿Dónde está el Fiscal General del Estado?, ¿ya es conocedor del contenido de este manual?, ¿No va a actuar de oficio?. Lo más triste es que el PP aprueba el plan de CIU para endurecer las actuaciones contra los manifestantes, y se propone crear un delito de violencia urbana. El gobierno central estará encantado, ya que será una manera de limitar aún más los derechos de los ciudadanos.

El Estado de Derecho ha entrado en un peligroso estado de crisis, la democracia es cada vez  mas débil, el ciudadano ya se siente indefenso y no tiene a quién acudir, y todo parece estar perfectamente programado. El fascismo llama a la puerta y nadie parece o quiere enterarse.

 

 

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