Al ministro de Industria le quedan solo dos salidas: ceder y dimitir por haber provocado innecesariamente el conflicto minero, o mantener su postura y dimitir por su incomprensible obcecación en no ver la realidad. Los mineros  no están solo, cuentan  con la solidaridad de muchos ciudadanos, han conseguido que un senador leones del PP  presente su baja en el partido, y el apoyo de los alcaldes de los municipios mineros -incluidos las gobernados por el PP- se ha evidenciado en las últimas horas. Parece evidente que un ministro de origen canario desconoce el ADN de los mineros de la península.

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