Cuando vivimos en un país en donde los políticos nos mienten y engañan a diario,  en el que los medios de comunicación se someten a las directrices de quienes nos gobiernan,  los bancos se apropian de nuestro dinero y de nuestra dignidad, y la justicia está sometida a un capitalismo corrupto, que alguien se atreva a subir a una  tribuna para denunciar a los cuatro vientos que somos víctimas de de los embustes de unos impresentables es todo un gesto de madurez y de valentía que merece ser destacado.  El pasado 22 de junio José Miguel Monzón Navarro, más conocido como el Gran Wyoming, se despacho a gusto en un discurso pronunciado en Alcalá de Henares en defensa de los servicios públicos, y fue protagonista de una de las actuaciones más brillantes de su vida. Entre otras muchas cosas, afirmaba que Rajoy  “no es el puto propietario [de España], es el administrador” y “siente un profundo desprecio por su pueblo“; ¿alguien lo duda?. Estamos aborregados, somos capaces de salir a la calle para festejar el triunfo de España en la Europa y nos cruzamos de brazos  cuando una derecha reaccionaria acabo con nuestro estado de bienestar, que tantos años costó construir. ¿A que esperamos para reaccionar?

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