Remedios contra la crisis
Hoy casi olvidado, el Doctor José de Letamendi (Barcelona, 1828 – Madrid 1897) que además era filósofo, pintor, pedagogo y aficionado violinista, fue un personaje muy famoso en la España de finales del XIX, llegando a ser considerado un genio en su época por su amplia actividad humanística; aunque Pio Baroja tuvo el infortunio de suspender repetidas veces la asignatura de Anatomía General, de la que Letamendi era catedrático, lo que le inspiró para convertirlo en el personaje de su novela “El árbol de la ciencia“, para denostarlo.
José de Letamendi ha escrito poco pero forma parte del catálogo de poetas universales por su décima en favor de la vida sana, que exige “no apurarse por nada“, ni siquiera por la crisis económica que vivimos en la actualidad, que lleva camino de formar parte indisoluble de nuestras vidas:
Vida honesta y ordenada,
usar de pocos remedios,
y poner todos los medios
en no apurarse por nada.
La comida moderada,
ejercicio y diversión,
beber con moderación,
salir al campo algún rato,
poco encierro, mucho trato,
y continua ocupación.
Personajes como Letamendi serían necesarios en nuestra época para analizar la vida con otra mirada, y anhelar un futuro distinto al que perseguimos. Es posible que con menos cosas materiales ganemos en calidad de vida, y el equilibrio de nuestra salud física y mental nos permita huir de la vorágine de destruirlo todo, incluso nuestra esperanza.





SinLaVeniA día a día vía e-mail
4 Respuestas
Victoria
junio 7th, 2010
21:19
Todo un acierto esta entrada, Fernando.
Si nos pusiésemos a inventariar las cosas inútiles y/o prescindibles que tenemos en casa, aún creyendo que formamos parte del grupo de los consumidores razonables, probablemente nos sorprenderíamos.
Salud.
MOBA
junio 8th, 2010
18:12
Pena que ninguno tratemos de acercarnos a tan noble pensamiento……Pena que nos situemos en el extremo opuesto de la proclama de Letamendi. Y sin remedio de cambio ni reconducción.
Toño Alonso
junio 14th, 2010
10:33
Yo no pierdo la esperánza ni con la ecología, ni con la economía, ni con la educasión y, sobre todo, con la tolerancia. Están germinándo las semillas para recuperar una vida mejor donde la poesía, la filosofía y el pensamiento no queden olvidadas por el uso de la ciencia ni de la tecnología. Un mundo mejor es posible.
Victoria
junio 14th, 2010
22:03
¡Qué bien que estás de vuelta, Toño!
El embrujo del viaje te eleva el ánimo y nos lo contagias. Al menos a mí. Necesito oír eso de que “un mundo mejor es posible”. Y parece que tú ya ves los brotes.
Gracias por el optimismo, Toño. Me llega.
Participa en SInLaVeniA con tu comentario