Murió Miguel Delibes
Nada nuevo podré expresar que no se hubiese escrito en las últimas horas. Por eso me quedo con las palabras que hace unas horas decía su paisana Concha Velasco: “hemos perdido al ser humano pero nos queda su obra“; añadiendo: “esto nos va a servir para que volvamos a leerle; los que no lo hayan leído lo harán ahora, y los que lo hemos hecho volveremos a recrearnos con su obra“. En su testamento imaginario todos hemos sido nombrados herederos de su patrimonio literario, compuesto por más de 60 obras que nos enseñan con sencillez lo más puro y enriquecedor del castellano; por eso muchas de sus novelas, que no hacían otra cosa que reflejar la esencia de los pueblos de Castilla, sirvieron en las escuelas para conocer nuestra lengua en estado puro.
Mi pequeño homenaje a Miguel Delibes lo reflejo en una fotografía de un paisaje de Castilla, con sus contrastes y sus colores. Él ya se encargó de describir a sus paisanos, con sencillas palabras calculadas para que todos pudiesen recrearse con su lectura.





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