Ene

23

Los milagros existen

Publicado en SInLaVeniA por Fernando de Silva

“Tomé mi cámara y tomé tal vez la imagen más memorable de mi carrera”. Con estas palabras Matthew McDermott mostraba su satisfacción por la obtención de una instantánea de la que se siente orgulloso, y que a buen seguro en muy pocas horas será visualizada por las retinas de medio mundo; el otro medio es el que pasa hambre  y no tiene recursos para poder contemplar una imagen tan impresionante, que se convertirá sin ninguna duda en la mejor foto del año.

Cuando el transcurso del tiempo hacía imposible pensar en que aún quedasen supervivientes, a los ocho días de la catástrofe de Haití unos bomberos conseguían recuperar el cuerpo de un niño de muy corta edad que no había perdido la ilusión de ser salvado, y aún mantenía fuerzas para elevar los brazos y dedicarnos a todos una sonrisa de esperanza. Kiki, como así se llama, ha vuelto a vivir, y ha surgido de las ruinas con plena vitalidad.

Los milagros existen, pero son humanos y terrenales, y este vídeo es la mejor demostración. Kiki ha vuelto a sonreir.


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De ese rescate yo vi una grabación y fué impresionante, mas si tenemos en cuenta que detras de él salió su hermana, unos años mayor que él y que allí al lado, estaban sus propios padres que consideraban fallecidos a sus CINCO hijos. Con todo la reacción de Kiki, inolvidable.

La actitud de Kiki nos hace vibrar a todos ahora que el suelo parece que ya no vibra… Parece un emotivo número de magia en el que el niño salga de la chistera de un ilusionista…Y contagia su inmensa alegría a quien lo ve. Me ensancha los pulmones, me ilumina la mirada y me arranca una gran sonrisa en medio del desastre.
Gracias, Kiki.

Gracias a la vida que aún quedan personas buenas que trabajan con mucho riesgos por los demás y que dentro de pocos días “su trabajo quedará en un recuerdo y en silencio”.
Espero que Kiki tenga una mejor calidad de vida en el futuro y sea feliz como los demás niños de su edad.

Parece ser que muchos niños en Haití, que se han quedado huérfanos o se han perdido, están siendo secuestrados para entregarlos a familias afines al régimen (para trabajar, como ya denunció varias veces antes del terremoto AI, en el servicio doméstico, a cambio de ser explotados, sufrir malos tratos y violencia sexual y negarles el derecho a la educación, la atención de la salud y la alimentación) o darlos en adopción a “dignas” familias occidentales sin ningún tipo de escrúpulos, que pagan importantes sumas de dinero por un niño robado y se evitan todo el largo proceso legal que supone una adopción internacional (no digo que sea el caso de las familias que han aparecido hoy en ElPaís, a pesar de que esta forma de mostrarnos su “historia” me ha indignado).

No sé qué puede pasar por la cabeza de las personas que compran niños robados, pero espero que el gobierno español (porque estas cosas pasan, más de lo que creemos, en un país como España; sin ir más lejos, de los 500 casos de niños “robados”, estimados por las asociaciones argentinas de derechos humanos, 12 estarían en España; y prefiero no hablar de la actualidad), ya que Haití es incapaz de proteger sus derechos, sea exigente en el cumplimiento de la ley y sea capaz de protegerlos.

Cuando le entregaron a Juan Gelman, en 2007, el Premio Cervantes, dijo en su discurso: “Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados… Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia… Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular”. Esto, que fue escrito pensando en la dictadura argentina -que le robo una nieta y le mató un hijo- bien podría aplicarse a la dictadura de ese personaje que aparece rodeado de 4.601 perdices en LNE de hoy, y por supuesto a los ladrones de niños, en estos días, en Haití.

Bueno, y si hay alguien que no conozca a Juan Gelman, se lo recomiendo; por ejemplo, “Desaparecidos”, un poema del libro “País que fue será”:

La dispersión del jazmín
llena el cuarto
cercado por la mañana.
Han desaparecido los barcos
que navegó mi juventud en
un vacío incesante. Ahí se hunden,
rozan el luto sucio
de una lengua cortada.
La memoria es una cajita
que revuelvo sin solución. No encuentro
umbrales. ¿Es
una forma de emoción?
A medias sola, odiada,
prospera su ira de fuego.

Por cierto, la foto es maravillosa; anima a seguir luchando.

“Haití no es un desastre natural”, imprescindible artículo del profesor VicenÇ Navarro de hoy en Público.

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