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La primera foto del 2010

Publicado en SInLaVeniA por Fernando de Silva

Hoy ha comenzado un nuevo año, y una nueva década, y un periodo de esperanza para todos. Son momentos que es preciso aprovechar al máximo para ilusionarse con un futuro mejor; tiempo habrá de afrontar y superar los inevitables problemas que surjan… Por el momento os dedico la primera foto del año, tomada en el antiguo barrio de pescadores de Cimadevilla, en las inmedicaci0nes del Cerro de Santa Catalina (en Gijón).

El principal punto de atención refleja una simpática escena en la que una pescadera que pretende tirar a los tiburones a un hombre; mientras, impasible, una gaviota disimula y mira al horizonte.

Presiento que 2010 será un buen año,y  espero no equivocarme. Al menos la luz del primer día del año era muy intensa y los nubarrones parecían alejarse; y una combinación así produce optimismo y nos permite mirar al futuro con más claridad.


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9 Respuestas

¿la encuentras realmente simpática!? es …¿porque no es al revés?, si la escena fuese: un hombre tirando a una mujer….ya se hablaría de violencia machista!?,y la gaviota feminista ya estaría denunciando!!! y porqué no al revés?!…que tambien existe….y mucho.
veo que el 2010 (me gusta decir veinte diez) me viene peleón….!!!?
tambien me gustaría algo mejor este nuevo año…

Jeje…Pues yo también la encuentro simpática. Me encanta entrar en SinLaVenia.Me hace reír y sonreír muchas veces.
Y es que Fernando es la esperanza personificada. Deberían escogerle como símbolo de la paz en lugar de a la paloma, tan trasnochada y harta ya la pobre.Cada día empieza un periodo de esperanza para él. Y a mí me lo transmite. Que yo debo andar con gafas de otro color y lo veo más nubladito todo.
A mí también me gustaría que este año trajera algo mejor…

Muy simpatica la foto.Esperamos que sea un buen año
para todos y todo.

Salud

Tener el espíritu optimista es un don. Tener un amigo optimista es una suerte. Tener el espíritu pesimista es una desgracia, cambiarlo una necesidad, intentarlo una obligación y conseguirlo es harina de otro costal.
Quien tiene su forma de ser optimista es una garantía de felicidad para quien ejerce de tal y, a su vez, los que están a su alrededor recibiendo los impactos de lo que irradia también se benefician.
Partiendo de ahí he cambiado mi campo perceptivo, lo he orientado en otra dirección y he notado los efectos bondadosos de esa irradiación.
Si una pescadera (ciudadanía) no vende la mercancía (los políticos) y ésta se le deteriora, lo lógico es que la tire a la basura, en este caso al mar. Los tiburones y la gaviota son los carroñeros (oposición) que acuden puntuales a recoger sin esfuerzo el turrón.
También se podría entender (porque la pescadera no lo ha soltado todavía) como la reacción de la persona que, cansada de luchar y de tropezar a diario en el mismo problema, decide que va a cambiar su situación. Una vez tomada la decisión procede a ejecutar la acción con valentía y radicalidad pero, en el último momento, la luz de la ESPERANZA le hace frenar su impulso y también le hace volver a confiar en que va a cambiar su situación de una puñetera vez. En esta escena los tiburones y la gaviota son el reflejo de nuestra sociedad:
1.- Están al acecho para beneficiarse de aquel que se descuide.
2.- Cuando tienen que intervenir para ayudar a solucionar un problema ajeno miran para otro lado o pasan de largo sin querer saber nada.
No nos olvidemos de que ser realistas es muy importante en la vida, nos evitará tener que echar algunos problemas a los tiburones. También deberemos de acompañarnos de una elevada dosis de esperanza y ésta nos ayudará a que siempre seamos optimistas.
Con el deseo y la esperanza de que nuestras necesidades e ilusiones se cumplan… recibid mis más cordiales saludos.

Al menos, que los tiburones lo despidan así… tururúúúú

http://www.youtube.com/watch?v=zexRCQFFBAs

Este sr. Frapelo es genial.
Pues si todo fuera tan claro, tan neto…

Verá, Frapelo. Yo, aquí donde me ve, viéndolo todo nubladillo, siempre tuve (y aun tengo) mi bolsa de compañía repleta de alegría de vivir. Y, como le digo, muy a pesar de los pesares con los que este mundillo (en el que usted y yo habitamos y al que no podemos cerrar ojos y oídos) nos deleita cada día, aún me queda.(Alegría de vivir)

Ya me gustaría conocer lo que entiende por espíritus cuando habla de que los hay pesimistas y optimistas y cómo armoniza eso con la importancia de ser realistas.
Es trasnochado el dicho, pero tiene su vigencia lo de que un “pesimista es un optimista bien informado”. Al menos en lo que mí concierne, Sr. Frapelo.Y no es que una sea una ilustrada. Nada de eso.Que la ignorancia me ocupa en gran parte. Pero es que te meten la información en casa sin pedir permiso. Y la que llega…¡Que le voy a decir que usted no sepa si le llegará también, verdad?

Una es alegre por su (mi) propio bien y estar, y su (mi) bienestar. Pero es que hay quienes se empeñan en oscurecer el horizonte. Y si le doy la espalda aparece otro horizonte tan oscuro como el anterior. Y si cierro los ojos no veo nada. Con lo cual permanezco en la oscuridad más absoluta.
Y sólo queda mirar al cielo y esperar que la esperanza llueva y me inunde. Si se comprase en el rastro o en la panadería ya tendría yo excedentes en la despensa para poder aliñar las ganas de vivir que me animan y de las que siempre procuro llevar repuesto en la bolsa .

Una es optimista dependiendo de contextos ¿sabe? Y, en consecuencia, pesimista en la misma medida.

Tengo muchos motivos para ser feliz y optimista.
Pero no puedo evitar, Sr. Frapelo, tener los ojos abiertos y ver y oler la basurilla que producimos y que no logro, por más que lo intento,meter bajo la alfombra. Ahí echo yo de menos la esperanza que a otros les sobra. Y les envidio.Yo creo que es que son un poco despistadillos y eso les favorece.Pero bien está que sea así. Algunos nos beneficiamos de ello.

Yo soy afortunada. Me irradia la esperanza que siempre impregna este espacio de SLV y de la que se rebozan quienes aquí hacen un alto.

Sr.Frapelo: me parecen acertadísimas las metáforas que utiliza para interpretar la fotografía. Aunque en el segundo caso no tengo claro si la esperanza le hace un favor a la pescadera o una faena…
Si es que la esperanza también es engañosa… Y lo sabemos. ¡Que sí, Sr. Frapelo! Que nos autoengañamos para poder SONREÍRLE A LA VIDA.
Algo abolutamente necesario.

Me encantó leer su comentario.
Salud y un cariñoso saludo.

Un buen amigo y futuro participante, y que aún está verde en informática, me manda su comentario para que se lo publique:

“Algo se intuye en el paisaje Gijonés que han sabido captar tan bien, esos entusiastas habitantes de Cimadevilla. La gaviota se rie aunque no la oigamos.
Y es que la vida hay que tomarla como si fuera una receta: un poco de sarcasmo, ironía, un pizquin de estoicismo y porqué no, un mucho de alegría. Hemos alcanzado una nueva decada, y el pendulo alcanzará la posición de equilibrio. También está harto de tanto ir y venir.
Os deseo una feliz década a todos, y en especial a Fernando y los suyos”

Pronto dominará el medio, estoy seguro…

Srta./Sra. Victoria:
Voy a intentar mostrarle algo que no sé si usted me lo creerá pero, lo cierto, es que es totalmente verdad.
Usted dice: [Pues si todo fuera tan claro, tan neto…]
… los problemas de la vida estarían resueltos. Intuyo que así acabaría su frase.
Cuando tienes 61 años y un hijo con el puesto de trabajo en peligro porque la empresa está bajo mínimos, deberá usted de comprender que este padre vea el panorama con los nubarrones que Fernando nos muestra en la foto de Gijón y que a usted también le preocupan.
Con ese espíritu (estado de ánimo = visión del futuro poco favorable) abordé la lectura del tema. Agradecí a Fernando que no hubiera tocado los problemas que padece el mundo y, de manera especial, España… Usted se preguntará ¿por qué ese agradecimiento por una cosa tan simple?
Usted sabe mejor que yo, porque intuyo su grandeza, que las cosas simples encierran una gran belleza y ésta, para mí, estuvo en la habilidad del redactor, cuando supo enfocar el deseo para el 2010 hacia un algo común a todos y que, a su vez, nos lo presentó como algo indefinido. Me aclaro mejor:
Fernando escribe: [Son momentos que es preciso aprovechar al máximo para ilusionarse con un futuro mejor; tiempo habrá de afrontar y superar los inevitables problemas que surjan…].
Efectivamente, el tránsito de un año a otro es un momento y en él puedes vivir una eternidad de ilusión de mejora en un segundo y ésta te puede producir una subida de ánimo enorme porque realmente esa posibilidad de mejora se puede dar y, como es lógico, eso es lo que deseamos todos.
Otro aspecto muy bueno del párrafo es que no abordó el problema real de nuestro país, partió de una idea de normalidad y abrió la vía lógica de los problemas que el futuro nos irá presentando. Entonces será el momento de abordarlos.
Esta fue la interpretación que di al mensaje propuesto en la entrada, lo viví, me sirvió de consuelo y alimentó mi esperanza.
Espero haber sabido aclararle las dudas que muestra en su texto, el acotado, y que mi enfoque del tema le ocasionó.
Victoria, analice su párrafo: [Ya me gustaría conocer lo que entiende por espíritus cuando habla de que los hay pesimistas y optimistas y cómo armoniza eso con la importancia de ser realistas.]
En su escrito está la respuesta. Usted tiene una situación idéntica a la mía y a la de la mayor parte de los españoles. Vivimos el presente, tememos por el futuro y nos lo ocasiona el contexto en el que vivimos. Usted sabe de la importancia tan enorme que tiene en los mensajes el contexto. Pues vivir la vida en un contexto de penuria o de opulencia no es igual; tampoco podemos apartarnos del ambiente contextual familiar, de los medios, del trabajo…
En el segundo supuesto lleva usted razón, las indecisiones son malas consejeras y, por eso, la pescadera se debió de arrepentir después… Usted habrá pensado, como yo, en la mujer maltratada que no denuncia después de la primera agresión y ya se pierde. La pescadera creyó en la petición de perdón y en las promesas de cambio, confió en que las cumpliría y se acostó con la esperanza de que la familia volviera a estar unida. Unos días después…
Ha sido usted muy amable y espero haberle aclarado las dudas que le sembré.
Reciba mis más cordiales saludos.

Gracias, Sr. Frapelo, por su atenta respuesta que pretende y consigue aclarar algunas de las dudas que su anterior comentario me había planteado. Permítamer que reproduzca una parte del mismo:

“Tener el espíritu optimista es un don. Tener un amigo optimista es una suerte. Tener el espíritu pesimista es una desgracia, cambiarlo una necesidad, intentarlo una obligación y conseguirlo es harina de otro costal.
Quien tiene su forma de ser optimista es una garantía de felicidad ”

Cuando leí estas líneas creí que usted categorizaba o clasificaba a las personas en optimistas y/o pesimistas, al hablar de “tener espíritu pesimista” o “forma de ser optimista”. Convendá conmigo en que las expresiones pueden llevar a equívoco, interpretando que el espíritu de las personas ES , cuando yo creo que ESTÁ. Siguiendo con la argumentación, en la forma en que usted lo refiere el pesimismo o el optimismo es algo LINEAL e IMPERTURBABLE.

Sin embargo, en su segunda intervención dirigida a mi persona, hace uso del término “espíritu” con una concepción, en mi opinión, más acertada. Dice usted:

“Con ese espíritu (estado de ánimo = visión del futuro poco favorable)”.

Bien. Leyendo esto ya veo que cuando habla de espíritu lo identifica con un “estado de ánimo”. Y éste, en mi opinión de nuevo, no es lineal ni imperturbable sino que depende de un contexto o de una situación, que se situa en un espacio y un tiempo , pudiendo ser éste un periodo finito, o temporal, o circunstancial, o como prefiera…

Dicho lo anterior, una misma persona puede tener estados de ánimo en el que el pesimismo es la tónica, y otros en los que reine el optimismo. Así vamos aclarándonos… Lo que no quita para que existan personas ¿verdad? que parecen estar en un estado permanente de felicidad….(??) No me atrevo a enumerar las causas que supongo explican este estado. Caería en los prejuicios y , probablemente, en la descalificación impertinente y hasta injusta.

Con su permiso continúo reproduciendo parte de su comentario para continuar en el proceso de entendimiento entre usted y yo.

“Fernando escribe: [Son momentos que es preciso aprovechar al máximo para ilusionarse con un futuro mejor; tiempo habrá de afrontar y superar los inevitables problemas que surjan…].
Efectivamente, el tránsito de un año a otro es un momento y en él puedes vivir una eternidad de ilusión de mejora en un segundo y ésta te puede producir una subida de ánimo enorme porque realmente esa posibilidad de mejora se puede dar y, como es lógico, eso es lo que deseamos todos.”

Con todo el respeto para usted y para Fernando.
El tránsito de un año a otro es algo convencional. Y yo así lo vivo. Por lo que existen momentos diversos, múltiples,… para “vivir una eternidad de ilusión de mejora en un segundo”.
Y me parece estupendo que Fernando y usted mismo hayan elegido éste. A mí me viene muy bien. Como me vendría bien cualquier momento en el que alguien pretenda transmitir ilusión o esperanza.Pero si en el momento elegido existen motivos que justifiquen la esperanza (“Finalizó el conflicto en Gaza”, por ejemplo. O su hijo encontró trabajo y los índices de empleo aumentan, otro ejemplo), entonces sí que me da a mí el “subidón de ánimo”. En cualquier caso, bienvenido todo intento de elevarlo.

Y finalizo. Cualquier momento me parece bueno para abordar los problemas. No tendría inconveniente en interrumpir la ingesta de las uvas si el momento fuese propicio para resolver cualquiera de los conflictos múltiples que jalonan nuestra realidad, aunque no le afecten a usted ni a mí directamente en nuestras carnes. Y espíritus…

Gracias por su amable respuesta.

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