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Pero Dubai no solo es el hotel, el edificio, el mall o la pista de esquí más grandes del mundo, ni los proyectos pendientes de islas ecológicas sin coches o torres giratorias o islas en terrenos ganados al mar con formas de palmeras o con la forma del mundo, también es el “creek”, el colorido y caótico canal que une el centro de la ciudad con el mar; todo un espectáculo donde, coger uno de los pequeños barcos de transporte público (“abra”) y recorrerlo, viendo el constante y desordenado tránsito de “dhows” (una embarcación regional utilizada durante siglos en el Océano Índico, y en el establecimiento de Dubai como mercado) u observar los muelles llenos de estas típicas embarcaciones y ver como cargan y descargan las mercancías que llevan y traen de Irán y otros países del Golfo, también es maravilloso.
En el “creek”, además de los zocos, a los que yo no soy muy aficionada, se encuentra el museo de Dubai, en la fortaleza Al Fahidi, construida en el siglo XVII (el edificio más antiguo de Dubai) como residencia de jeques y emires. La verdad es que tiene una colecciones bastante kitsch sobre la historia, la cultura y las tradiciones de Dubái, pero me encantaron las explicaciones sobre el funcionamiento de las torres de viento de los árabes, torres que se pueden ver en las casas de Bastakia Quarter, cerca del museo, un barrio de casas tradicionales, provistas de estas torres para refrescar el interior de las mismas, y que fueron edificadas a principios del siglo XX como viviendas de los mercaderes persas más ricos, y ejemplos de una arquitectura que ahora llaman “sostenible” y que no se cansa de construir edificios de vidrio en países donde se alcanzan los 50 grados de temperatura.
Y, por último, también en el “creek”, está la sede central del Banco Nacional de Dubai (1996-98), basada en la imaginería del “dhows”. Su muro cortina curvo representa la vela hinchada, soportado por dos columnas de granito. La base del edificio, el vestíbulo del banco, está revestida de vidrio verde y representa el agua, y su cubierta de aluminio, el casco de la embarcación. Fue uno de los primeros y más logrados ejemplos de obra intencionadamente icónica realizada por un arquitecto significativo, Carlos Ott, en el emirato y en toda la zona.
Hoy acabamos nuestra visita a Dubai de la mano de Silvia Llopis; ahora tan solo nos queda esperar que nos cuente su próximo viaje.
Los habituales de SInLaVeniA me estan preguntando insistentemente cómo pueden incluir en sus comentarios su foto, o la imagen que quieran. He localizado un video que os puede resultar muy útil para hacerlo
Os servirá para cualquier comentario que hagáis en un blog de Wordpress, y tenga activada la función de incluir avatar. No lo he probado; pero confío en que funcione.
Su frase, robada de un micrófono indiscreto, no tiene desperdicio ni justificación alguna, y supone descubrir una vez más la catadura moral de una política cínica y sin escrúpulos a la que le vale todo con tal de mantener el poder. Esperanza Aguirre reúne en su persona todas las “cualidades” para sentir vergüenza de que sea representante de una parte del pueblo español, y confío en que los madrileños se convenzan de una vez que no merece su voto al ser el insulto, la mentira y la manipulación sus armas favoritas en su quehacer diario.
¿A quién se refería con esta frase? Niega que fuese a Gallardón, pero no identifica a la persona bajo la excusa de que es muy mal hablada y la frase se emitió en una “conversación privada” Pero se olvida que estaba hablando como Presidenta de la Comunidad de Madrid en un lugar público y sobre un tema público, y está obligada a identificar a la persona en la que pensaba.
Parece evidente que es alguien cercano al Ayuntamiento de Madrid, que ha perdido un puesto en el Consejo de Administración de Caja Madrid. ¿Le abrirá su partido un expediente discriplinario, como hizo con el vicealcalde de Madrid Manuel Cobos por hablar con desprecio de ella? Don Mariano no se atreve; y. como es su costumbre, se ha apresurado a meter el rabo entre las piernas.
Ante todo dejar claro que Arnaldo Otegi no es santo de mi devoción, y él mismo ha cavado la tumba en la que poco a poco será enterrado al despreciar las oportunidades que tuvo de desmarcarse de ETA. Pero la actitud de Ángela Murillo, la jueza que preside la sala de la Audiencia Nacional que actualmente lo está juzgando por un delito de enaltecimiento del terrorismo, deja mucho que desear, y denigra la imagen de nuestra Justicia hasta límites inimaginables. Alguien opinaba en un foro que más que una jueza parecía un camionero con toga; no estoy de acuerdo con esta apreciación pues supondría faltar al respeto a los profesionales de la carretera. Más bien ha transmitido la imagen de falta de profesionalidad, y lo que es más grave, de despreciar y faltar al respeto de forma vulgar al acusado, lo que permite intuir que le tiene animadversión, y con ello facilita que se le ponga en duda su imparcialidad en el enjuiciamiento, posibilitando la petición de nulidad del juicio en un recurso al Tribunal Supremo si se dicta una sentencia condenatoria.
La frase “por mí, como si quiere beber vino“, está fuera de lugar, y resulta poco gratificante la actitud de quienes le ríen la gracia, sus propios compañeros en estrados.
Pero inaceptable e inoportuna resulta la coletilla de “..muy bien, ya lo sabía…”, cuando el acusado se niega a contestar al ser preguntado si condena la violencia de ETA. Supone una evidente falta de respeto al derecho del acusado al negarse a contestar o no declarar contra sí mismo.
Un juez en el ejercicio de sus funciones debe de demostrar su profesionalidad, y quien no sabe estar no puede presidir un Tribunal. Ante todo debe ser y dar la imagen de imparcialidad en su función juzgadora, mantener el respeto a todos los presentes, incluidos los acusados, sin perjuicio de reprender y sancionar a estos últimos si cometen alguna incorrección; y en base a las pruebas que se practiquen dictar sentencia en justicia, sin prejuzgar y respetando siempre la letra y el espíritu de nuestro Ordenamiento Jurídico.
Ahora que llegan los carnavales podríamos afirmar que el juicio se está convirtiendo en un espectáculo de chirigota, bajo la dirección de la jueza que preside la Sala. Y lo último conocido puede resultar lo más alarmante cuando, tras la frase de “no entiendo ni papa“, la jueza decide suspender el juicio al no figurar en las actuaciones penales una traducción fiable de la grabación en la que constan las frases que motivan la petición de condena por un delito de enaltecimiento del terrorismo; ¿Cómo un fiscal puede mantener una petición de condena en base a unas frases pronunciadas en euskera, que no entiende, y de las que ni tan siquiera dispone de su traducción?
Por capítulos asistimos a un bochornoso espectáculo judicial. ¿Quién va a tomar medidas para que situaciones así no se vuelvan a producir?.
Siempre he creido que los graffitis forman parte de nuestra cultura urbana, y representan al mismo tiempo un gesto artístico de rebeldía de una parte de nuestra juventud. Lo llamativo es que se han convertido en la decoración de los vagones de mercancias que transitan diario por nuestra extensa red ferroviaria. El pasado domingo, en el puerto de Avilés, que encontré casualmente con un tren de mercancías que destacaba por su colorido, y no resistí la tentación fotografiarlo, con este resultado
SE LLAMA iPAD, EL ÚLTIMO INVENTO DE APPLE. Para los creyentes el misterio de la Santísima Trinidad se ha hecho realidad, pero no son tres personas distintas y un solo dios verdadero; la trilogía la componen el iMAC, el iPHONE y el iPAD, y el Dios se llama Steve Jobs. Más imposible.
De él conocemos sólo lo que se nos ha permitido, y poco más. Nadie lo ha visto pero está en todas partes, en especial en los momentos y lugares más apropiados para poner nombre y apellidos a la maldad terrenal. Se dice que fue agente de la CIA, y allí lo aprendió todo para convertirse en el terrorista más buscado. En un ejercicio de prestidigitación sale de la chistera por arte de magia siempre que se le necesita. Se le ha dado por muerto en numerosas ocasiones, pero tiene más de siete vidas y resucita cuando es preciso tenerlo entre nosotros. Nadie lo encuentra o ¿nadie quiere encontrarlo?. Encerrados en un armario, sus vídeos y grabaciones siempre encuentran su momento oportuno para salir a la luz. Su parecido con Gaspar Llamazares es puramente anecdótico y ha servido para descubrir lo que todos sabíamos: que los miembros del FBI son unos ineptos que sólo trabajan bien en las películas.
Pero ¿existe realmente Bin Landen o es un personaje de ficción convertido en leyenda urbana para poner rostro a la maldad humana? Por el momento, y hasta estar seguros, recomiendo a Llamazares que no viaje a EEUU.
(La fotografía esta tomada en agosto de 2003 en Windhoek, capital de Namibia; en unas vallas de una obra se podía contemplar esta curiosa exposición, una llamativa manera de contar la historia de los EEUU en imágenes).