Última hora: Díaz Ferrán presenta su dimisión de forma irrevocable a la cúpula empresarial
Un empresario que nunca volaría con su propia compañía aérea se asimila al pastelero que teme probar sus pasteles por temor a envenenarse, y resulta muy poco edificante que pueda estar al frente de la cúpula empresarial, aunque es posible que sea porque muchos de sus representados piensan como él. Lo importante es ganar dinero, aunque sea a costa de engañar al sufrido consumidor, que para eso están los liberales de verdad. Y si las cosas van mal, se cierra el cerrojo, que más oportunidades habrá de seguir enriqueciéndose.
Gerardo Díaz Ferrán, el liberal fracasado que considera que “la mejor empresa pública es la que no existe”, y así lo afirmó a su llegada al cargo, no ha podido aguantar más, y ha presentado a la CEOE su dimisión con caracter irrevocable. Pero ha decidido marcharse con gallardía y demostrando a todos que su “honradez” está por encima de todo; y para ello se ha comprometido a hacerse cargo con su propio patrimonio personal del pago de los millones de euros que ha tenido que abonar el Ministerio de Fomento para fletar aviones, y hará frente igualmente al abono de los salarios que adeuda a los cientos de trabajadores que ha abandonado a su suerte.
El comisario político del PP en la CEOE deja su cargo definitivamente, y con ello le da una alegría a los conservadores, angustiados por la mala imagen que estaba dando con sus fracasos empresariales. Desconocemos quién será su sucesor, pero estamos convencidos de que nunca lo podrá hacer peor.
La noticia es muy positiva, por cuanto permite mantener la esperanza de que el pacto social podrá tener un final feliz si la CEOE acierta en la elección de su sucesor, lo que parecía hasta ahora inviable.
(Ante una noticia que, no por esperada, no deja de sorprendernos debemos de guardar prudencia; y que mejor que con una foto de la playa del Silencio)





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