Crónica desde la desmemoria histórica
“Clara Petacci, amante de Benito Mussolini, dejó escrito un diario que, tras haber permanecido oculto durante todos estos años, se da a conocer ahora. En él, Petacci dice que el Ben (así llamaba al dictador en la intimidad), estaba fascinado por la Alemania nazi, que los judíos eran una raza despreciable y que Franco era un idiota. Cuenta también que el Duce remataba sus faenas sexuales dando berridos en plan de cordero degollado (sic).
Que admiraba a los nazis era más que una sospecha, lo de antisemita es una redundancia, pero ¿a quién pidió autorización ese sujeto para afirmar que Franco era un idiota?. A los españoles no, por supuesto. Jamás oí a un español decir que el caudillo fuese un idiota. Quizás a un catalán, o si me apuran a algún vasco, pero esos no cuentan porque no son españoles. En el peor de los casos solo cuando les conviene.
Lo que más ofende es que algún mal nacido compare a Franco con Mussolini. Franco no tenía queridas, se conformaba con el brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús, y además no realizaba faenas sexuales, ergo jamas dio un berrido como un cordero degollado como hacía el vicioso del italiano; y si lo hubiese dado, el Sitel lo hubiese descubierto hace 50 años, y en titulares a cuatro columnas: “Transcendental berrido del Caudillo en el Valle de los Caídos tras un polvete glorioso ante trescientos mil elementos vestidos de azul con sus pistolitas y sus canesús, que le aclamaban al viril grito de Olé tus cojones, Paquito“. Porque, y coincidirán conmigo, las restringidas actividades sexuales de aquel justo varón no eran más que actos de afirmación patriótica que terminaban siempre con los gritos de rigor del noble y sabio pueblo español, esto es: Rajoy, jódete, que en el Alakrana no murió nadie”
Críspulo Barrachina
(Críspulo Barrachina es un nuevo colaborador de SInLaVeniA cuya verdadera identidad, por respeto al sentido común, mantendremos oculta, al menos por un tiempo, o quizás para siempre)






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