Algunas reflexiones sobre el final feliz del secuestro del Alakrana.

(Blog Los Calvitos, publicado en elplural.com)
Solo puede equivocarse quien toma decisiones y asume responsabilidades; como contrapartida el mérito del éxito ha de atribuirse a quien resuelve favorablemente un problema, y en el caso del Alakrana se lo ha ganado el Gobierno, por mucho que les moleste a los dirigentes del PP, deseosos de un final muy distinto al logrado. Por ello, resulta ridículo exigir la reprobación de los ministros que han contribuido, en mayor o menor medida, a que los tripulantes estén regresando a sus casas sanos y salvos.
José Cendón, el fotógrafo que estuvo secuestrado en Somalia durante más de un mes, afirmaba recientemente: «Los secuestradores siguen el manual, es decir, asustar a los rehenes y presionar, y todo lo que se habla aquí perjudica porque les da poder para negociar». Pese a ello algunos medios de comunicación y el PP se encargaron de elevar el tono sensacionalista, con el único objetivo de deteriorar al Gobierno; y su manifiesta irresponsabilidad contribuyó a alargar el secuestro y elevar el precio del rescate. Quien no lo quiera entender así ignora lo que es un secuestro y cómo ha de tratarse.
El PP, y en especial Mariano Rajoy, llevan más de 24 horas haciendo el ridículo ante todos los españoles, sin darse cuenta que los ciudadanos se mantienen ajenos a sus agresivas intervenciones y solo piensan en que, por fin, los tripulantes del Alakrana vuelven a sus casas Y estoy convencido de que Zapatero y el Estado de Derecho han salido reforzados de este desagradable suceso.






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