En fotografía está todo por hacer
Recientemente, con motivo de la celebración de los VI Encuentros Fotográficos Gijón 2009, asistí a una conferencia-coloquio a cargo de Eduardo Momeñe que, bajo el título “Algunas reflexiones sobre el hecho de fotografiar“, ante un público muy joven que animaba a pensar que la fotografía tiene un futuro prometedor, nos expuso un relato autobiográfico de su vida profesional desde sus inicios hasta el momento actual. La charla fue amena pero poco constructiva, dado que no profundizó en la verdadera esencia del hecho de fotografiar; permitiéndose cuestionar la obra de Henri Cartier Bresson, una figura objetivamente imprescindible para comprender la fotografía en todo su alcance como arte y creación.
Pero quizás su expresión más negativa tuvo lugar durante el coloquio, cuando al mantener que la inteligencia del autor era imprescindible para captar una imagen, afirmó que en nuestros días ya estaba todo fotografiado. A pesar de que asistí solamente para escuchar, mi brazo se alzó instintivamente pidiendo el turno para intervenir: “discrepo abiertamente, llevó más de 35 años en el mundo de la fotografía y si pensase que ya estaba todo hecho mañana mismo colgaría mis cámaras y buscaría otra afición, y entiendo que es poco gratificante para el público joven que nos rodea escuchar que ya nada nuevo se puede hacer”; estas fueron mis palabras, poniendo como ejemplo de que la fotografía es inacabable el hecho de que habiendo nacido en Gijón, siempre que paseaba por mi ciudad en horas de asueto llevaba mi cámara fotográfica con la esperanza de captar nuevas y distintas imágenes de los lugares habituales ya conocidos; “me confunden con un turista“, afirmé, “cuando paseo habitualmente por el Puerto Deportivo de Gijón“, insistiendo en que nuestros paisajes diarios estaban sometidos a constantes e inacabables cambios en razón a la hora, la luz, el momento, las personas que los ocupan, el angulo de visión…., y hasta el estado de ánimo del fotógrafo.
Tuve la sensación de que al conferenciante no le sentó bien mi intervención. Reconozco que fui brusco en mis expresiones, pero lo que acababa de escuchar era muy poco gratificante para quienes pensamos que en fotografía está todo por hacer.
Hoy comparto con vosotros algunas de las fotografías que tomé el pasado 2 de noviembre en el Puerto Deportivo de Gijón, como muestra de que siempre podemos captar algo nuevo o distinto, aunque para algunos parezca todo igual.






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