La corbata era de lunares (con dedicación especial al Juez Gómez Bermúdez)

Hace más de 30 años, en la época en la que los formalismos aparentes se imponían a la calidad de la Justicia, a un conocido abogado gijonés le llamaron la atención en la Audiencia Provincial de Asturias por asistir a un juicio con una corbata de lunares; inmediatamente el letrado, que consideraba que su vestimenta era correcta y compatible con el ejercicio de su actividad profesional, solicitó al secretario que hiciese constar en acta los colores de su corbata. El presidente de la sala le contestó: “Don Pedro, no le debe de parecer mal la llamada de atención“; a lo que éste respondió: “me parecen mal muchas otras cosas más importantes“. Lo ocurrido no fue a mayores, se quedó en una mera anécdota, el juicio se celebró, y Don Pedro continuó usando su corbata de lunares.
En pleno siglo XXI un juez estrella, que se siente dueño del espacio físico y jurídico que le hemos cedido los ciudadanos para que aplique la ley a cambio de que imparta justicia y trate a todos los ciudadanos por igual, con independencia de su nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, se toma la libertad de expulsar de la sala de audiencia a una letrada en ejercicio, llamada Zoubida Barik Edidi, musulmana de origen marroquí y nacionalidad española, por el único motivo de llevar su cabeza cubierta por un pañuelo; un claro ejemplo de abuso de autoridad al no existir en nuestro ordenamiento jurídico ninguna norma legal que lo impida.
El juez Gómez Bermúdez se hizo famoso por presidir la sala en la que se juzgó a los acusados del 11M, y desfamoso cuando su esposa Elisa Beni, presumiblemente utilizando información privilegiada, escribió el libro “la soledad del juzgador”; el Consejo General del Poder Judicial archivó la denuncia formulada contra él, a pesar de que nunca se supo quién había suministrado a la autora la información contenida en el libro. Confiemos en que ahora, con la nueva denuncia formulada, se actúe con más rigor y se le imponga la sanción correspondiente.
Aviso a navegantes: cuando los letrados acudamos a la sala del juez Bermúdez deberemos de cuidar nuestro look, con independencia de que vayamos vestidos dignamente, no sea que el magistrado se incomode y nos expulse, aunque no llevemos cubierta la cabeza con un pañuelo; incluso nuestro peinado, en este caso por envidia, le puede incomodar.
(La foto está tomada en Amman -Jordania-, el 11 de junio del 2005)






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4 Respuestas
El Silencio
Noviembre 12th, 2009
11:04
Ver para creer, me cabrean estas y otras muchas INJUSTICIAS.
Para criticar deberíamos saber la edad, el credo religioso, la ideología política y unas cuantas cosas más… Con datos en mano, nos seria mucho mas fácil entender muchas actuaciones incomprensibles. Se entendería el Gótico, el Barroco, el Modernistas y no se cuanto más.
Lo que si es cierto, es que la “mayoría de los españoles”, no nos merecen estos y otros con mando. Mejor dicho “ordeno y mando”… Oremus por ellos.
MOBA
Noviembre 12th, 2009
17:50
Siempre escuiché aquéllo de que “elque todo lo puede todo loordena”. Y eso es lo que sucede con nuerstros afamados y no tan afamados jueces. Y sucede así porque para desgracia de los ciudadanos -como siempre he dejado dicho- los jueces juzgan sólo por ser jueces, pero desgraciadamente no son jueces por juzgar. Así las cosas, “todo es posible en domingo”. Y en ciam todvía existen personitas “ultras” que defienden la idependencia judicial pidiendo órganos de control judiciales. Es decir, que no quieren que nadie les controle y seguir haciendo lo que hacen: convertir la independencia en irresponsabiidad y arbietrariedad. Así son y eso es lo que tenemos. ¡Y no hay otra cosa!
Victoria
Noviembre 12th, 2009
22:48
Si es que el tinglado está así montado, Sr. Moba. Y para lo de la independencia pues es que hay que ser eso: independientes. Y como podemos comprobar por lo que nos refiere Fernando en la entrada de hoy, algunos están sometidos a la tiranía que les dictan sus propias pasiones: por las corbatas, por los tocados, accesorios varios en general… hasta el punto de dejarse llevar en sus “ordeno y mando” por el desafecto que les provocan los pañuelos en la cabeza o los lunares de una corbata.
Me alegro que Don Pedro se haya plantado y le haya puesto en su sitio. Con más letrados como éste habría tal vez menos actitudes ”Bermúdez” entre los jueces. Alguien tiene que decirles que no son casta superior. Y a veces basta con una corbata.
El Silencio
Noviembre 14th, 2009
18:10
Como me alegra saber que “alguno” con personalidad, con normalidad y con principios pone a cada uno en su sitio, con corbata con o sin lunares…
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