Un fin de semana para meditar
Se me antoja un otoño muy caliente en lo político, en lo judicial y en lo económico. En las últimos días han pasado tantas cosas, que he decidido dedicar el fin de semana a meditar. La derecha se siente atacada, y ha comenzado a utilizar sus mejores armas, que maneja como nadie: sentirse víctimas de una conspiración, negar lo evidente, y acusar a jueces, fiscales y policías de que les persiguen. Y Rajoy, como siempre, haciendo el Don Tancredo y mirando para otro lado.
A comienzos de semana, durante la inauguración del año judicial, el Presidente del Tribunal Supremo defendía a sus compañeros de los criticas de las que eran objeto por la persecución al juez Garzón; pero lamentablemente se olvidaba de la bochornosa actuación del Presidente del Tribunal Superior de Justicia en el caso Gürtel, que exigiría una investigación en profundidad por parte del Consejo General del Poder Judicial.
En las últimas 48 horas ha estallado en su verdadera dimensión el caso Gürtel, y El País -que ha enmendado la táctica del ataque sistematico al Gobierno al comprobar que ello afecta a sus ventas- denunciaba a bombo y platillo que el vicepresidente de Camps y la cúpula del PP valenciano dirígian la financiación ilegal de su partido. Por cierto, ¿hacía lo mismo a nivel nacional el tesoreo del PP Luís Barcenas, imputado por el Tribunal Supremo?.-
Y mientras que Zapatero participaba en la reunión del G20, en la que se discutieron temas tan trascendentales como el cambio climático y la proliferación nuclear, los medios más conservadores de este país se entretenían comentando la foto en donde aparecen las hijas de Zapatero o criticando los gastos que éstas han originado en su desplazamiento.
La derecha política, económica y judicial, parece haber desenterrado el hacha de guerra. Es preciso estar preparados, pués ya sabemos como se las gastan los sucedores “democráticos” del franquismo.
Por el momento le dedico a Francisco Camps la foto del encabezamiento, recordandole que aún debe de superar muchos peldaños para salir indemne de tanta porquería.






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