Un asesinato selectivo de ETA
ETA ha vuelto a matar, pero esta vez ha tenido mucho interés en escoger su víctima y el modo de ejecutarla. No ha asesinado a un ciudadano cualquier, ni a un político, ni siquiera a un policía de forma indiscriminada; Eduardo Puelles García era un vasco más que no ocultaba su identidad, que hablaba euskera, y que como inspector de la policía nacional adscrito a la brigada antiterrorista de la Comisaría de Bilbao había contribuido en los últimos años a la detención de 70 etarras, por lo que para los violentos cumplía el perfil de un vasco que había traicionado a su pueblo.
De forma cobarde, con una bomba lapa, han acabado con su vida. Ha sido la primera víctima de la nueva etapa en Euskadi, con la llegada de Paxti Lopez como primer lehendakari no nacionalista, y han cometido el atentado una semana después de que se diesen instrucciones a los mandos de la policía autónoma vasca para endurecer la persecución contra ETA y su entorno.
ETA necesita recuperar un apoyo popular perdido en los últimos años como consecuencia de la persecución policial y la falta de presencia en las instituciones de Herri Batasuna y de otros movimientos “políticos” afines. Y sabedores, por los resultados de las elecciones europeas, de que aún cuenta con el apoyo de varias decenas de miles de vascos, han decidido acabar con la vida de un policía dedicado a perseguir a los terroristas. Es una forma de contentar a los suyos entregándoles el cuerpo de un enemigo del pueblo vasco, consolidar con ello su potencial electorado, y acallar a Otegi ante sus últimos intentos de alejarse de la violencia como único camino para volver a la política activa.
Pero ETA está muy debilitada, no dispone de una infraestructura adecuada para mantener su particular guerra, y ni tan siquiera cuenta con el doble lenguaje que exhibía Ibarretxe. Por el contrario todos los demócratas de España, a la que pertenece el País Vasco, estamos firmemente unidos, hablamos a una sola voz, y tenemos un único objetivo: acabar con el terrorismo por la vía policial y judicial; los terroristas tuvieron tres oportunidades que desaprovecharon, y ya no habrá una cuarta; su única salida es entregar las armas, y lo saben.
(La fotografía refleja una visión personal de “El peine de los Vientos“, la obra más importante y popular del escultor vasco Eduardo Chillida, instalada en San Sebastian en 1977)





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3 Respuestas
Alejandro Pumarino
junio 21st, 2009
10:41
Sr. de Silva:
Otegui participó en un atentado en Madrid, no recuerdo si empuñó el arma, o formó parte del apoyo a quien llevó a cabo los disparos. Los antecedentes de este sujeto resultan, cuando menos, sospechosos de creer en la democracia, si no es con una pistola para defender las ideas, algo con lo que no puedo estar de acuerdo, ni creo que nadie en su sano jucio, lo esté.
Alfonos Sastre afirmaba ayer que si no hay negociación llegarán tiempos de dolor, en una carta escrita al diario Gara que constituía, desde su primera letra hasta la última, una amenaza formal a todos los que creemos en la libertad y en la democracia.
Vd., Sr. de Silva puede, con los conocimientos de Derecho que yo no tengo, decirme si las amenazas constituyen, o no, un delito, y si es así, descargar el peso de la ley a quien sea capaz, en estos momentos, de defender a los asesinos del Sr. Puelles y aún justificar los crímenes venideros para solucionar el “conflicto vasco”.
Creo que las diferencias de ideas se dirimen en las urnas; si unos cuantos en Euskadi creen en la independencia, no pueden imponerla por las armas a una mayoría de la población que, tal vez, esté conforme con el régimen político de su comunidad. Intentar cristalizar esa imposición es una forma intolerable de fascismo, como señaló acertadísimamente Patxi López. El discurso claro, sin medias tintas, del lehendakari salido de las urnas por voluntad de los vascos, es un soplo de aire fresco en los momentos en los que el dolor impulsa a hacer o decir cosas inconvenientes. Espero que no sea así y que la acción policial y política ponga a los etarras y a quienes los defienden de uno u otro modo, donde deben estar, esto es, en una prisión a cuenta del Estado de Derecho que tanto odian.
Que así sea.
Toño Alonso
junio 22nd, 2009
10:21
Es muy posible que en un futuro próximo sea el PNV el mayor enemigo de ETA, al fin y al cabo en política pasa de todo. ¿No era mas difícil ver al PP acudir continuamente a la Constitución, quiero decir, al Tribunal Constitucional?. Cosas veredes…..
Alejandro Pumarino
junio 22nd, 2009
14:26
Y cuentan por ahí que hay un congreso en Gijón de responsabilidad civil; dicen que ha venido una Magistrada del Supremo, catedrática de universidad; se comenta que su nombre suena para el Constitucional. Y ¡es catalana!. Tal vez venga a solucionar el embrollo que debe de haber ocasionado el PP con el dichoso recurso, ¿o no?.
Mientras los dos grandes partidos se empecinen en mantener politizados los altos tribunales, mal vamos. ¿Para cuando y de una vez, un acuerdo de modo y manera que la televisión, los tribunales y tantas otras instituciones se despoliticen definitivamente?
Decididamente, me levanté utópico hoy.
Cosas del verano.
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