Luis Bárcenas y el sindicato del crimen

Luis Bárcenas, el hombre encargado de “controlar” las finanzas del PP, y a quién por su cargo se le debería de suponer una honestidad por encima de la media de los dirigentes de su partido, está a punto de engrosar la lista de imputados del llamado “Caso Gürtel”; tan sólo falta que el Tribunal Supremo acepte que existen indicios suficientes para considerarle como un presunto delincuente económico. La justicia es lenta pero demoledora para quienes piensan que ganando tiempo o mirando para otro lado las conductas delictivas desaparecen por arte de magia. Mariano Rajoy sigue equivocándose y pronto será engullido por la inmundicia que le rodea por todas partes; la corrupción no desaparece con las victorias electorales, pero sí contribuye a convertir a sus votantes en encubridores de sus fechorías, como está ocurriendo actualmente en la Italia de Berlusconi, un político sin escrúpulos que antaño compartía una buena amistad con Aznar.
No han pasado tres meses desde que L.B., como así se le conoce en los libros de la caja B de la trama de Correa, se sentía perseguido y denunciaba al Juez Garzón ante el Consejo General del Poder Judicial; y el PP incluso se atrevía a presentar contra aquél una querella por prevaricación. Pero el tiempo se le está acabando, ya nadie le cree, y muy pronto su propio partido tratará de apartarle en un acto más de hipocresía propia de una derecha impropia de un régimen democrático.
El Partido Popular sufre una pandemia en la que el virus de la corrupción campa por sus fueros sin control, con la particularidad de que sus efectos pueden ser letales, y no curan en tres días como los de la gripe A. Y por el momento tan sólo cuentan con la vacuna de sus electores, que tarde o temprano les abandonarán por miserables.
La Agencia Tributaria, que ha tardado demasiado en reaccionar, parece que ha descubierto que las inversiones de Luis Bárcenas eran superiores a sus ingresos, y como tal circunstancia es imposible a menos que se demuestre un endeudamiento no reconocido, el fiscal y el juez instructor consideran que las pruebas practicadas son suficientes para su imputación por los delitos de fraude fiscal y cohecho, todo un ejemplo de saber hacer del tesorero del principal partido de la oposición.
Lo ahora descubierto parece ser la punta del iceberg de los negocios ilegales de un sindicato del crimen. No nos olvidemos que Correa afirmaba en una conversación grabada: “Yo a Bárcenas le he llevado ….., 1.000 millones de pesetas. Yo, Paco Correa, le he llevado a Génova y a su casa“. Intuyo que lo percibido por Luis Bárcenas, al tratarse de una pieza clave del “caso Gürtel”, sólo representa la comisión recibida por el cobro de comisiones entregadas ¿a su partido?. En los tiempos del sindicato del crimen cuando el contable se quedaba con dinero de sus jefes le cortaban la cabeza o le tiroteaban; ahora el PP se conformará con “suspenderle cautelarmente de militancia”, y Rajoy mirará para otro lado.
(publicado aquí en elplural,com)






SinLaVeniA día a día vía e-mail