“Caso Gürtel”: Los trajes de Camps se quedan pequeños
Definitivamente los populares, en un camino con difícil retorno, se está convirtiendo en una pandilla de chorizos sin escrúpulos, con el amparo y la protección de sus dirigentes nacionales, cuya única preocupación es alcanzar el poder a cualquier precio. Saben que sus votantes de derechas carecen del menor espíritu crítico para castigarles electoralmente -quizás porque en el fondo aspiran a ser como ellos- y no les preocupa que la bola de la corrupción masiva crezca día a día. La famosa frase de Rajoy de “tolerancia cero”, se ha convertido en “tolerancia con muchos ceros”, los mismos que aparecen en las cifras de la caja B de Correa detrás de los nombres de “prestigiosos” dirigentes del PP. A diario conocemos nuevos nombres de “presuntos implicados”, que engrosan las listas de una “delincuencia organizada” a nivel estatal. Incluso ya deciden, sin disimulos, fotografiarse juntos, para recibir el homenaje de los suyos. Un buen slogan de su próxima campaña electoral sería: “la corrupción al poder, sin complejos”, y cuanta más mejor.
¿Exagero? Senadores, diputados, alcaldes, concejales y dirigentes regionales, repartidos por las comunidades de Madrid, Valencia, Murcia, Castilla-León, Andalucía, Baleares y Canarias, están actualmente implicados en mayor o menor grado en casos de corrupción. La derecha española me recuerda a la de la época de Franco, en la que con absoluta impunidad se compraban, se vendían, y se tapaban unos a otros.
Los trajes de Camps se quedan pequeños; quienes pensaban que en la Comunidad Valenciana la investigación se limitaría a saber sí Don Francisco y compañía habían recibido algún regalo “sin importancia”, y preparaban su defensa en base a reconocer los hechos y convencer el juez instructor que no tenían la entidad suficiente para considerarlos como un delito de cohecho, José Flors, que así se llama el encargado de la instrucción, ha decidido una “investigación masiva” a todos y cada uno de los contratos que la Generalitat suscribió con la trama de corrupción de Francisco Correa por medio de la empresa Orange Market, por lo que es previsible que en las próximas semanas desfilarán como testigos por su Juzgado decenas de funcionarios y altos cargos obligados a decir la verdad, no sea que incurran en un delito de falso testimonio; y ya se sabe que cuando alguien decide tirar de la manta, muchos “tapados” pueden quedar al desnudo.
Desconozco hasta donde podrán llegar los jueces; no en vano los presupuestos de la Administración de Justicia dependen de las Comunidades Autónomas, y los que las controlan pueden limitar los medios para minimizar la investigación, como ha ocurrido con los sumarios que se instruyen contra Fabra en la Comunidad Valenciana. Pero quienes decían que el malo de la película era el Juez Garzón se están equivocando; y la investigación no ha hecho más que empezar. Lo que no entiendo es el por qué Camps se encuentra tan contento por estar imputado por un delito de cohecho; o le va la marcha, o no es consciente de sus actos, o se cree sus propias mentiras.






SinLaVeniA día a día vía e-mail