¿A qué esperan?

Las sospechas de corrupción y de supuestas actividades ilícitas de muchos dirigentes de la derecha están convirtiendo al PP en un auténtico estercolero; no pasa un día sin que conozcamos algo nuevo que les hunde más en el fango, ante la sorprendente indiferencia de sus votantes y -lo que es más preocupante- la falta de reacción del Partido Socialista. Haría falta un Alfonso Guerra que comenzase a llamar las cosas por su nombre, y un buen equipo jurídico que sin piedad atacase en vía judicial a cuantos han osado traspasar la raya de lo permisible. ¿A qué esperan?. No se debe de confundir talante con pasividad, y es preciso que la izquierda se convierta cuanto antes en defensora de la honestidad de la vida pública; en otro caso serán encubridores de las maldades de la derecha.
El tesorero del PP, Luis Barcenas, se permite el lujo de tener en su casa 330.000 euros en billetes de 500, cuyo importe es coincidente con los apuntes de la caja B de Correa como pagado a LB, y el Fiscal parece no enterarse de que es prueba suficiente para inculparle e investigar a fondo una presunta financiación ilegal del principal partido de la oposición
Ayer podíamos visualizar en la web de la Cadena Ser el vídeo del espionaje al Vicepresidente de la Comunidad de Madrid, y a lo más que ha llegado la oposición es a pedir que se reabra la Comisiòn de Investigación cerrada en falso. Tras su visionado todos piensan lo mismo, pero nadie se atreve a reconocerlo públicamente. Si es cierto, como se afirma, que Ignacio González y sus acompañantes entraron y salieron de Colombia sin pasar ningún control ni ser identificados; si es cierto que no consta su estancia en el Hotel en donde se hospedaron; si es cierto que depositaron unas bolsas blancas con contenido desconocido en un domicilio particular; si es cierto que en una conversación durante un desayuno se habló de Bancos suizos para mover cheques y fondos, y si es cierto que era un viaje “oficial” pagado con dinero público, el Fiscal General de Estado debería de actuar de oficio para investigar a fondo los “motivos reales” del viaje. No hacerlo es amparar conductas sospechosas de irregularidades graves, por ser suave en los calificativos.
Es preciso que se investigue judicialmente y se exija a Francisco González que conteste a las siguientes preguntas:
-¿Quién pagó el viaje y cuanto costó?
-De haber sido pagado con dinero público, ¿Quiénes fueron sus acompañantes y por qué circunstancia viajaban con él?
-¿Cual era motivo aparente del viaje oficial?
-¿A quién visitaron en el domicilio particular en donde dejaron depositadas unas bolsas blancas de plástico?
-¿Qué contenían las bolsas blancas?
-¿Es cierto que durante un desayuno fue tema de conversación el cómo mover cheques y fondos en un Banco suizo?
Don Francisco González tiene el derecho constitucional a guardar silencio y no declarar contra sí mismo; pero el Fiscal está en la obligación de investigar e interrogarle. No hacerlo supone una dejación de sus funciones y una permisibilidad para amparar conductas sospechosas.
El todo vale, no vale; ¿A qué esperan?
(Publicado aquí en elplural.com)






SinLaVeniA día a día vía e-mail