Mariano Rajoy, encubridor de la corrupción del PP

Mariano Rajoy ya ha cruzado la linea roja que separa la honestidad de la delincuencia, al dar cobijo a los presuntos corruptos de su partido. En 48 horas ha pasado de hacer de Don Tancredo, negándose a contestar a los periodistas que le preguntaron sobre el último y demoledor auto de Garzón, a convertirse en defensor de sus compañero al afirmar que “Nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes“. No obstante no reciben la misma protección los tres aforados del PP de Madrid, por cuanto al ser preguntado sobre su situación, se ha limitado a manifestar “No tengo más que decir“.
¿Que sabe Luis Barcenas de las finanzas del PP para que disfrute de tan alto nivel de protección? Me temo que mucho, demasiado; un tesorero que controla el dinero de un partido político, tiene información privilegiada sobre la caja B, en donde se esconden los fondos de dudosa procedencia con destino a fines ocultos. Parece evidente que cualquier cambio de destino forzado, con la perdida de su privilegiada condición de tesorero, puede convertir a Luis Barcenas en un vengador silencioso, como lo han sido los anónimos exmilitantes del PP que han conseguido promover con sus denuncias el caso Gürtel.
Garzón tiene, como todo ser humano, sus defectos y sus virtudes, pero no podemos negar que es un profesional tenaz y contundente, que persigue sin piedad a quién considera ha infringido la ley penal; y parece evidente que no se deja amedrentar por nada ni por nadie, por lo que están condenados al fracaso cuantos intentos, en forma de denuncias o querellas, han tenido lugar para intimidarle o amedrentarle.
El PP se ha equivocado en su táctica de perseguir personal y profesionalmente al juez Garzón, a quién le va la marcha cuando es atacado por todos los frentes. Es un error que el presunto delincuente se querella contra el Juez que le investiga, y lo único que se consigue es ganar tiempo para la galería y perderlo al no preparar debidamente su defensa. Debería de saberlo Don Federico Trillo, principal promovente de tales desatinos, aunque ahora parece encontrarse en paradero desconocido, esperando que escampe el temporal propiciado por el juicio del caso del Yak 42.
Le auguro a Luis Barcenas un futuro lleno de quebraderos de cabeza a medida que avance la investigación. En la opinión pública, ante la incapacidad de demostrar el origen de su patrimonio, la duda no está en saber si es inocente o culpable, sino en descubrir si el dinero que supuestamente recibió fue exclusivamente para su bolsillo, o nutrió también las “necesidades “económicas del PP. Don Mariano no siga equivocándose, puede estar contribuyendo a cavar su propia tumba al convertirse en encubridor de una corrupción masiva, que está afectando a muchos dirigentes de su partidos, y a distintos niveles, y que se hace más evidente en los feudos controlados por el PP por mayoría absoluta. Más de un magistrado de los Tribunales de Justicia de Valencia y Madrid puede que se sienta presionado por políticos sin escrúpulos -caso de Francisco Granados y su almuerzo en secreto con el Presidente del Tribunal Superior de Madrid-, pero cuando aquellos tengan que elegir entre administrar justicia o incurrir en una posible prevaricación, quizás opten por lo primero para mantener su puesto de trabajo.
El PP huele a podrido, cada vez quedan menos manzanas sanas en la cesta, y como no tienen vergüeza no se ponen colorados. Una huida hacia delante solo conducirá a su autodestrucción. Francisco Corrrea se ha convertido, haciendo honor a su apellido, en la correa de transmisión entre empresarios sin escrúpulos y polìticos corruptos; y parece ser que todo comenzó hace años, en la época “gloriosa” de Jose María Aznar, aunque aún no sepamos quién invitó a Correa a la boda de su hija. Por cierto, ¿no escuchan el silencio prologando de Don Jose María sobre este asunto?, ¿que teme o a quién teme?; Aznar siempre fue un cobarde y se esconde cada vez que siente miedo por ser descubierto.






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