“La Guindilla”, de Álvaro Noguera: Trillo, un trilero de poca monta
Federico Trillo se ha convertido definitivamente en un mentiroso compulsivo, que justifica sus embustes con más engaños. Su reputación está definitivamente bajo mínimos, y resulta ya irrecuperable. Los familiares de los fallecidos en el Yak 42 nunca le olvidarán por su indigno comportamiento.

El trile es un juego que persigue el engaño, y la manipulación es un requisito necesario. Lo triste es que Trillo jugó con los ferétros para hacer creer a los familiares que les entregaba los restos de su pariente cercano, a sabiendas de que les engañaba; y lo lamentable es que aún continúe en la política activa.





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